Supongamos que me preguntan cómo se divide el mundo y que me dan las siguientes opciones:
a) hombres y mujeres
b) buenos y malos
c) honestos y deshonestos
¿Cuál sería la respuesta?
Simple: ninguna de las anteriores.
¿Por qué? Porque yo, Laura Zaferson (28), pienso que el mundo se divide en 2 grupos:
a) los que cambian el rollo de papel higiénico (gente atractiva, saludable y que todo lo que usa se pone de moda) y,
b) los que no cambian el rollo de papel higiénico (gente que se viste muy feo y que además le huelen los pies).
Tras esta confesión, me atrevo a preguntar:
¿qué le pasa a la otra mitad del planeta en el que nos ha tocado vivir?
No puede ser que haya tanta masa crítica que:
a) se abstiene de ir al baño al ver que falta papel o
b) si logra concretar la empresa épica de conseguir un rollo de papel nuevo, no le alcanza el cuero para romper el siguiente Récord Guinness: ¡reemplazar el cilindro de cartón que quedó en el porta-papel por un degenerado rollo nuevo! (inserte múltiples palmas aquí)
Díganme, amigos de la otra mitad:
¿por qué dejar el rollo encima del tanque del inodoro exponiéndolo a que se moje?
¿por qué abandonarlo a su suerte haciendo equilibrio encima del porta-papel?
¡Cambiarlo toma 1 segundo! (tal vez 5 segundos si se está adormilado, ebrio, bajo el efecto de algún estupefaciente o atacado por insectos, pero no más de five lame seconds)
Yo soy neurótica, jodida, insufrible... una Monica Geller menopáusica, lo tengo claro. Sin embargo, me parece que la mitad a la que represento (y aquí me sentí un poquito abogada ¿vio?) tiene el sacrosanto derecho de que alguien de la otra mitad le explique -aunque sea apenitas- qué está pasando.
Yo digo no más.
--------------
Otrosidigo: a mi no me fastidia cambiar el rollo de papel higiénico. Lo único que quiero saber es qué le aterra tanto a los que no lo hacen.
Otro otrosidigo chusma: mis roommates actuales sí reemplazan el rollo gastado; los de antes no (y no digas que es mentira porque sabes que es verdad. Sí, me refiero a ti ¿cuándo vienes a tomar desayuno? :D).
Otro otro otrosidigo más chusma todavía: muchas de las chicas del trabajo no cambian el papel cuando éste se acabó. Otras -las más lindas- sí. Sobre los chicos, no sé (pero seguramente esos baños masculinos son un muladar).
*La frase fue prestada de "El príncipe" de Nicolás Maquiavelo (esta referencia la pongo sólo por si Alan García lee este blog. Espero que se emocione).