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lunes, agosto 02, 2010

Estoy en medio de un proyecto de anotación muy ¿interesante?

Hay cosas que uno hace y que no tienen explicación. Por más que se busca en la cabeza, en lo que uno jura y perjura como su zona más lúcida; no encuentra nada para sustentar los hechos previamente llevados a cabo. Ni una oración mal armada, ni un paupérrimo adjetivo... nada. No hay justificación. Aquello que hicimos es un reverendo y absoluto despropósito, un WTF! capital, o, como decimos en Perú, una roca muy loca, loca, locaza.

"La Rolling"

A mi me pasan un montón de esas. Como la vez que quería la edición argentina de la Rolling Stone que tenía en tapa a Johnny Depp como el sombrero loco de Alice in Wonderland. Lo puse en Facebook (nosotros ponemos todo en Facebook) y a los días una amiga que había viajado a Buenos Aires me trajo la revista y a los otros pocos días un amigo vino de visita a Lima y me regaló otra, igualita. ¿Lo inexplicable? Presté ambos ejemplares para que fueran disfrutados por terceros y actualmente no me acuerdo dónde están las revistas. Nunca leí ninguna y la verdad podrían estar en cualquier lugar. ¿Cómo haría?



"El sueño"
Otra gran roca fue cuando soñé con un compañero escolar cuyo nombre es Toño Vidaurre (Just in case: ¡Hola Toñito!).  El sueño incluía a otra chica más, una cámara fotográfica y un montón de zapatillas (?). La cosa es que apenas me despierto del famoso episodio, lo que hago es dejar un mensaje en el muro de Toño, contándole del asunto. ¿Lo inexplicable? Una cosita de nada, sólo que yo no hablo con este chico desde que salimos del colegio (1997). Evidentemente eso no fue impedimento para dejarle una nota extendida acerca de mi sueño en su seguramente concurrido wall. El chico nunca me respondió (no logro interpretar su silencio, mejor dicho, no me atrevo). Bah. Igual, en el cole ya se comentaba que yo era loca. Ja. 

Una tercera piedra en el camino de mis intrascendencias fue cuando -de tanto usar skype- empecé a recibir muchas invitaciones de gente bizarra que no te conoce pero que igual quiere hablar gratis contigo, porque sí (qué sé yo, supongo que en este mundo abrumadoramente globalizado e inter-conectado, todos tenemos derecho a nuestra cuota personal de online flirting). ¿Lo inexplicable? El entusiasmo con el cual mi no-amiga Marina (from Russia) me insistía para que pruebe su servicio de online dating con valor agregado. Un solo requisito: tienes que estar casado y querer tener un affair con un semejante igualmente unido en matrimonio. Nada de ser un vivazo casado que quiere una amante solterita, o viceversa. No, no. La regla es simple: treat yourself with someone else's hubbie, as long as you are other someone else's wife. ¡Pecaminoso, retorcido y lindísimo! (WTF?)




Y bueno, la última cosa sin explicación que he hecho es anotar absolutamente todo lo que he comido y bebido durante la semana pasada entera. Francamente estoy cansada. ¡Como muchas veces al día! La idea no es mía, me copié de un amigo que está llevando un curso en NY (digamos que yo estoy haciendo la versión low budget -mejor dicho, no budget- del proyecto). ¿Lo inexplicable? Que he anotado bien juiciosa cada cosita que me llevaba a la boca (¡epa!), y ahora me siento una pelotuda por que ¡no sé qué hacer con esta información! (Lo primero que diría es que tengo un problema con la bebida, pero eso sería desacertado toda vez que la semana que pasó ha sido festiva y bueno pues, el alcohol y las fiestas van de la mano. A ver, no digo que no pueda festejar sin licor, pero... ¿me explico? ¡JA!). 

Nada, les comparto mis anotaciones. Ojo que esto no incluye el agua ingerida diariamente (los que escribimos este blog celebramos la hidratación y bebemos al menos 3 litros de agua por día. También promovemos la tala indiscriminada de árboles y vamos al baño 8300 veces por día. *sigh*)

Lunes 26/07
01 taza de café cortado. 01 taza de leche. Lugar: casa. 01 taza de café negro. Lugar: Telefónica del Perú. 04 galletas multicereal. Lugar: DDB. 01 taza de sopa covarachía. 01 crepe de champignones, alcachofa y queso. 01 vaso de chicha morada. Lugar: Crepes & Waffles. 01 mandarina. Lugar: DDB. 01 taza de chuño pasi. 01 huevo frito. 01 taza de café con leche. Lugar: casa. 
Martes 27/07: 
Compartido en Twitter. No hubo Re-tweets ni Replies.
En defensa de mi autoestima, el tweet se mandó pasada
la medianoche. ¡JA!
01 taza de leche. Lugar: casa. 01 manzana. 04 galletas multicereal. Lugar: DDB. 01 quiche caprese. 01 suspiro limeño. Lugar: La Baguette. 01 taza de café negro. 01 mandarina. Lugar: DDB. 02 bolsas de popcorn. 04 chilcanos. Lugar: cumple de Patty Exebio @ Barranco.
Miércoles 28/07:
01 taza de canutos en salsa de tomate, atún y crema. 01 mandarina. 2 tostadas con queso crema, palta, tomate, lechuga y oliva. 01 taza de cereal, granola y yogurt de guanabana. 01 taza de café con leche. 01 taza de café cortado. 01 taza de sopa de morón. 04 galletas rellenas de queso. Lugar: casa.
Jueves 29/07:
01 vaso de jugo de frutas. 02 tostadas con queso crema y mostaza. Media pera. Lugar: casa. 01 puñado de pistachos. 06 chilcanos. 01 trucha a la parrilla con ensalada de lechuga, tomate, palta y cebolla. 01 papa amarilla. Medio choclo. Medio waffle con media bochita de helado de lúcuma. Lugar: casa de mi hermana Claudia.
Viernes 30/07:
01 vaso de jugo de frutas. 01 milanesa de calamar con arroz verde y ensalada de zanahoria, tomate y lechuga. 01 mazamorra de piña. 03 tostadas con mantequilla y mermelada. 01 café con leche. Lugar: casa. 02 mojitos. Lugar: Habana Café @ Miraflores. 03 cervezas. Lugar: El Dragón @ Barranco. 
Sábado 31/07:
01 vaso de jugo de frutas. Lugar: casa. Medio sándwich vegetariano y 01 porción de papas criollas. Lugar: Hnos. Pasquale @ Jockey Plaza. 01 porción de torta de bautizo y 01 Mocha Blanco Alto. Lugar: Starbucks Larcomar. 01 chilcano de pisco + piqueos varios. Lugar: Restaurante marino @ Larcomar. 01 algarrobina + 01 pisco sour. Lugar: Huaringas @ Miraflores. 02 cervezas. Lugar: Aura @ Larcomar. 
Domingo 01/08:
01 porción de arvejita verde con arroz y huevo frito + 01 vaso de agua de piña. 02 tazas de café con leche. 02 tostadas con mantequilla. Lugar: casa.
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domingo, mayo 23, 2010

ta-TÉ-ti

Hagámoslo sin vaselina (pude haber escrito "Digámoslo sin asco" o "Vamos sin preámbulos",  pero sospecho que la introducción que elegí  me va a rebotar más búsquedas en Google. ¡Bien!). 

Va de vuelta: yo me pregunto: ¿qué onda el té? O sea, en serio. Me fui del Perú apenas empezado el año 2007 y Dios es mi testigo de que nadie tomaba té en este país. De hecho, hasta hace poco se podía identificar sólo 2 tipos de bebedores típicos de té: el resfriado y el enfermo del estómago (En esta parte algunos se alzarán a decir "¿y qué pasa con los "té de tías"?". A ellos les digo que durante toda su vida, la Mamita Olga ha sido una ávida asistente a múltiples eventos que en su nombre llevaban la palabra "té": El té de las Damas de San Borja, El té de la Directiva del Club Huancayo, El té de las ex-alumnas de María Auxiliadora, El té de las esposas de los ex-alumnos del colegio militar, y un largo etcétera. Por años he observado a mi madre ir y venir de esas reuniones y créanme cuando les digo que ahí nadie toma té. Dejémonos de inventar por favor).

Como prueba adicional, pongo los adjetivos que mis hermanas me lanzaban cada vez que yo encontraba ocasión para beber té: cuando pedía té jazmín en los chifas; posera, cuando le sacaba el jugo al 2x1 en Long Island Ice Tea de TGI Friday's; alcohólica, cuando quería que me enviaran una caja de "Passion Tea" a Buenos Aires; atorrante (Starbucks no había abierto en la Argentina en esa época). 


Como si en este punto hubiese necesidad de más evidencia, comparto con ustedes que fue el frío bonaerense el que me hizo participar de una costumbre que antes había visto sólo en películas: el té con leche. Resulta que en la Argentina la gente no se reúne a "tomar lonche", sino que "a tomar el té". Algunos toman cualquier cosa menos té, pero hay muchos que efectivamente mezclan té, leche y el edulcorante de su preferencia.
Y bueno, convengamos que de 28 millones de peruanos, un porcentaje mínimo tiene anotado en su agenda "Té a las 5pm con fulanito".


¿Pero qué pasó, entonces? En 2008 vine de visita corta y una amiga me sorprendió preguntándome si quería tomar té burbuja. De inmediato pensé que se trataba de alguna bebida gasificada y como no soy fanática de la gaseosa (a menos que venga mezclada con licor), pues decliné la invitación. 

Luego de investigar un poco, recién este año probé el famoso bubble tea. Debo decir que fue una experiencia traumática en la cual tanto la garganta del amigo @uterope como la mía fueron brutalmente desvirgadas por una recatafila de pelotas de yuca (tapioca, mandioca, la misma vaina)

En conclusión: el té burbuja fue una experiencia para no repetir y nunca más atinada la expresión gringa de not my cup of tea.

Ya en 2009 volví a pisar tierra nacional por un plazo breve y, dado el cambio de estación de ese momento, todo el mundo tomaba té helado. No me pregunten cómo, hoy en día la lista del mercado de casa incluye al menos un six pack de Free Tea o Lipton Tea o Whatever Tea. Yo no entiendo cuál fue la estrategia de marketing (y yo soy marketera) y mucho menos la idea publicitaria (también soy publicista) detrás del boom del té en el Perú. 

Lo único que tengo claro es que, luego de 3 años de desmesurada ingesta de teína por parte de los peruanos, debemos ser sin duda la población más estreñida del mundo (Sólo detrás de China e Inglaterra. Esos pobres nos llevan siglos de ventaja). Y nada, que Dios y el ex-lax nos ayuden. 

miércoles, febrero 10, 2010

La asustada (sin teta)

Está claro que el niño que en el pasado recibía múltiples lapos en la nuca es el hombre del presente que porta 3 celulares y está anotado en la waiting list para el Nexus One. También es un hecho que la niña que en el pasado fue al menos entrada en carnes -trozudita prefieren algunos- es la mujer del presente que constantemente se siente una vedette cuando se pone alguna ropa un poco apretada. Convengamos que a mí en el cole nunca me metieron un lapo; convengamos también que yo de chica no dejé pasar una sola comida. Vamos, nunca fui la más gorda del salón, pero bien cerquita que estuvimos (¿les había comentado que lo que más me gusta de mi cercanía a los 30 años es que me llega todo? Bah, ahora lo saben).

¿Y qué estragos me ha traído mi pasado, digamos, contundente? Pues que en el presente sigue vigente mi alma de gorda. No puedo con ella. Mis caderas que parecen carreteras (AKA "el caderón playero") me persiguen a una velocidad que soy incapaz de rebatir y ni todo el amor que hay en mi corazón (que es un montón, sépanlo) ha logrado querer a esa porción desbordante de mi ser. Las personas que hacen deporte -esa gente que es toda festiva y que parece carecer de problemas- siempre me recomiendan involucrarme en alguna disciplina física que me ayude, al menos emocionalmente, a superar mis traumas de cadera, pero la verdad es que me da flojera invertir tiempo y dinero en ese pedazo -y qué pedazo eh- de mi cuerpo que no va a desaparecer, porque lo mío no es un problema de peceto o trasjamón, sino que yo más bien sufro de una pronunciada colita de cuadril (y mira todos los cortes de carne que aprendí en la Argentina. Ojo, eh)

Lo peor de esta situación es que estoy absolutamente sola en la cruzada puesto que yo nací Zaferson y mis hermanas nacieron Mendoza. Es decir: mis sissies tienen bubbies y yo no (Pude haber dicho que yo tengo caderas y ellas no, pero sentí el impulso de contarle al mundo sobre las tetas de mis hermanas. Es que yo no me hundo sola, carajo. Al menos esas dos vienen conmigo). O sea, mi ausencia de carnes en el entrepiso de mi anatomía hace que mi planta baja se vea aún más importante (De pronto aluciné a Jordi Puig diciendo: "Esto es lo que vendría a ser el cuerpito latino de tu tía Lauris"). No obstante, aún cuando batallo esta gesta en solitario, mi familia y amigas feel my pain in every way the can, y es por eso que hace poquito recibí un regalo tan escandaloso como lleno de amor: dos pares de sostenes con harto push-up. Ambos son de la línea PINK de Victoria's Secret y con ellos -se presume- que mi cadera se verá más pequeña. 

Yo sé que esto suena a disparate pero me estoy basando en la pura geometría espacial para afirmarlo. Dios sabe que la que suscribe es una persona de letras, pero flaco, dame chance una vez por fa. Ya sabes, mis push-ups y yo te hemos prendido una misionera.  

miércoles, enero 13, 2010

Dr. Laura Love.

Entre las muchas hipótesis que escupe mi organismo a velocidades insólitas,
sin duda las que más me gustan son las relacionadas al género y al estado civil.
Sobre las primeras nos ocuparemos oportunamente;
acerca de las segundas les quiero contar hoy.
Va mi teoría.

Yo digo que hay 3 formatos de "estar":
(1) solter@, (2) en pareja y (3) solter@ de vacaciones. ¿me explico? ¿no? (¿alguna vez lo hice? ¡ja!) 

Here we go:


  • Solter@ es solter@ pues, ¿qué más va a ser? Sales con amig@s, te presentan amig@s, miras a candidat@s en bares y algunos de ell@s te miran de vuelta. El ritual infructuoso del apareo común over and over again (estuve investigando, y esta danza se practica entre muchísimas especies animales y, debo decir, en su mayoría con bastante más elegancia que nosotros los humanos, sino pregúntenle a los románticos delfines).
  • Emparejad@ es, a todas luces, quien tiene novi@, espos@, concubin@, etc, etc. Meaning he / she is taken, so back off y ensaya mejor tus técnicas de apareo, hun. Quién sabe, tal vez el siguiente te toque a ti. (blink, blink)
  • Ahora, solter@ de vacaciones es, como claro está, el ser que -además de carecer de relación sentimental alguna- no se encuentra en su lugar de residencia común -está de viaje- y no tiene muchos testigos que puedan hacer escarnio de su persona -y sus actos vacacionantes- en redes sociales, cañas sociales, anzuelos sociales o en cualquier tipo de artículo de pesca social que se nos ocurra en este momento. El solter@ de vacaciones es el estado camaleónico que le permite a una chica -comúnmente decorosa en su lugar de origen- embutirse en un vestido rico y apretadito para luego entregarse con relajo extremo al intercambio de salivas con 2 o 3 muchachos en una misma noche. ¿Total? se pregunta la chica. ¡Si estoy de vacaciones! se responde ella misma. Es este mismo trance el que convence a un chico -usualmente correctito y pegado a la letra- para abordar mujeres de razas insólitas exóticas y acto seguido empezar a vomitarles cargos gerenciales, acciones en la bolsa y quién sabe qué más mentirillas blancas con tal de beber al menos un tantito de los jugos novedosos y agrestes de cualquiera de las ajenas lugareñas (convengamos, la primera que caiga). 
¿Ahora sí me explico? Si no se entiende, les recomiendo que visiten esta página

La pregunta es. ¿Por qué se da esta situación? Si la chica se divierte de esa forma en un fin de semana común: player. Si el chico realiza la mencionada práctica un día cualquiera: evil people. Ahora, si cruzaste la frontera, te escapaste a provincia o apenas superaste el peaje de Bujama (ja), no te preocupes ocurrente lector: welcome to the jungle and enjoy the ride. 

Bien hipócritas somos ¿no?


DISCLAIMER: en este blog creemos que los 3 estados mencionados son válidos y decisión de cada uno. Sin embargo, sentimos la obligación moral de aclarar (convengamos que mi madre lee este blog. Todos digan "Hola Mamita Olga")  que no estamos de acuerdo con el "emparejad@" que por periodos cortos pretende volverse "solter@ de vacaciones". O sea, en esta bitácora somos liberales y auspiciamos la palomillada, pero de ninguna forma nos agrada la bajeza. Y no nos pregunten porque escribimos en plural, god dammit. 

jueves, diciembre 10, 2009

Nube negra dot com

Siempre me sale todo mal. A ver, no es que yo sea pesimista ni mucho menos (ni mucho más tampoco), lo que pasa es que la vida se divierte conmigo –de esto estoy convencida y no hay poder humano que me haga cambiar de parecer; ahora, si algún animal o plantita desea intentar estoy dispuesta a probar. 


Este blog existe gracias a que un día pensé que era imposible que mi cabeza de piña colada fuese capaz de registrar todos los infortunios que me acontecen y que era pertinente mantener un archivo más o menos ordenado de las cámaras escondidas que el señor Jesucristo y su amigo Belcebú me vienen jugando de manera sostenida hace casi 29 años (y esto lo anoto a propósito de modo tal que todos vayamos ahorrando para mi regalo del 10 de enero ¡eh!). 

¿A qué viene esto? Pues a que hoy (ayer) es mi último día en Buenos Aires y, como no podía ser de otra manera, todo me ha salido mal:


  1. Como nunca jamás, amanecí a las 6am dispuesta a sacarle brillo a mi ahora ex-departamento. Estaba sobándome contra las paredes del baño –literalmente- y se me acabó el CIF crema (desinfectante). Bah –pensé- yo uso lavandina (lejía). Voy a la cocina por la botellita salvadora y, como el niño Jesusito (manso corderito) ya se había despertado, se me ocurre ir abriendo la botella de camino a la ducha y ¡zaz! Chorreé el parquet con lejía. Linda mancha ¿eh? (Este altercado se solucionó con VARIAS capas de cera oscura)
  2. Cerca a las 11am y considerando que la entrega del dpto. estaba pactada para las 11:30am, voy a un locutorio para usar Internet porque el servicio ya está dado de baja (ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo, pero mis convivientes y yo somos seres responsables que no dejamos al arrendador con deudas y cosas colgadas) ¿Y qué pasa en el cyber café? Que mi hora de salida ha cambiado y el vuelo es para las 18:00hs. A ver, son 10:50am y a las 11:30am entrego el departamento. Ponte que mientras me fui al Internet una estampida de búfalos se apareó en la sala y que por ello tengo que limpiar otra vez… con todo y eso, la entrega no tardará más de media hora y –como soy una chica precavida- he pedido el taxi para las 12m. Dime, Lucifer de mi vida, ¿qué voy a hacer 6 horas en el aeropuerto?
  3. Luego de entregar el depa, me veo con 300 pesos menos de depósito porque el dueño se los quedó como caución en caso de que haya quedado algo pendiente por pagar y con un “Please believe me, I’m not going to rip you off” me tuve que quedar tranquila. (Bah, se supone que me van a enviar la plata por Western Union si en 1 mes no aparece nada impago. Y claro que nada va a aparecer porque ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo, pero mis convivientes y yo somos seres responsables que no dejamos al arrendador con deudas y cosas colgadas).
  4. Ya en el counter, una gentil señorita me informa que tengo que pagar 230 dólares de exceso de equipaje porque las miserias que llevo en las maletas superan los 70 kilos y yo sólo tengo permiso para llevar 40. A ver, si mi pasaje salió 540 dólares y estoy pagando más o menos el 40% de ello en valijas… prácticamente estoy cargando un hijo conmigo, un menor de 2 años que sólo paga proporcional ¿no? Este es un niño que no quiero y que me cae mal, pero igual tengo que pagar por él porque, bueno, ¿quién me manda a cebar a un niño de menos de 2 años para que pese 30 kilos y monedas? 

Contra todo pronóstico, mi buen humor no fue mellado durante este día tan entretenido para Dios y Satán (ayer). Lo que sí, aprovecho mis horas de espera en el Aeropuerto para escribir todo esto, porque cuando llegue a Lima y lo cuente, seguro que algo se me va a escapar. Igual, no creo que lo llegue a publicar hoy mismo (la verdad sí creo, pero siempre me pasa lo contrario a lo que espero, entonces mejor no creer para que ocurra ¿no?) -----BIG MISTAKE: NO LO PUDE PUBLICAR AYER. 

¡Hasta pronto ciudad adoptada!

martes, diciembre 01, 2009

locamál


Una nueva preocupación invade mis pensamientos: tengo o creo tener o la mamita Olga me ha dicho que tengo una muletilla. Estoy histérica. No me gustan las frases o expresiones que ayudan a completar vacíos en los diálogos; y en realidad prefiero quedarme callada antes que caer reiteradas veces en el judicial "Es correcto", el notarial "Conforme" o el siempre usado y casi fúnebre "Así quedamos".

Pero qué pasa, hace más o menos 10 días mi mamá me hizo notar que, mientras charlábamos por teléfono, yo repuntaba nuestras conversaciones con un repetitivo "Es verdad" (por favor pronúnciese como esverdá). Como es de esperar y en entera concordancia con las particularidades que me califican, me negué a aceptar la imputación de mi progenitora y argumenté que su sentencia era infundada dado que nuestra llamada telefónica sabatina no había alcanzado los cinco minutos cuando ella realizó la aseveración de mi handicap verbal (a mi me hubiera ido re-bien de abogada, no hay nada que hacer). 

Como también debe ser de esperar, mi madre dio el objection overruled del caso con un "Te lo iba a decir cuando viniste en octubre pero me olvidé". Y nada, como solemos hacer cuando no estamos de acuerdo, nos pusimos a hablar de perejiles, tubérculos y otros temas muy alejados de la consabida muletilla objeto de discusión (Esta técnica es muy saludable, la recomiendo mucho). De pronto, cuando ya estábamos enfrascadas y salivantes en medio de un nuevo tópico, de entre las cenizas apareció un nuevo y acuchillante esverdá para romper la elocuencia de la cháchara.

Maldita sea, pensé. La mamita Olga no me dijo nada. Ella es así, cuando saborea no habla.

Y nada, desde ese día no puedo dormir y tengo pesadillas con millones de personas que me persiguen para darme de muletazos. Adicionalmente, he puesto en práctica 2 actividades:

  1. Estoy combinando mi muletilla vieja esverdá con otra nueva que se llama ciertoés. Me va regio y me siento mejor. 
  2. Además, con la intención de no sentirme sola en mi discapacidad, he dedicado los últimos días a identificar las muletillas de los demás. So far, le hice saber a la muchacha coreana de la lavandería que, en mi opinión, ella dice mucho "Gracias, eh" (por favor pronúnciese graciasé)

Por favor, queridos blog-leyentes, amigos y familiares, les pido su colaboración. De este hoyo idiomático tenemos que salir.

viernes, noviembre 20, 2009

No lo toledo

Aunque hace un par de años que mi defecto favorito es ser desatinada, esta semana me he sentido con el ánimo de aceptarme como intolerante y quererme un poco más por ello (Igual, sigo pensando que para practicar el desatino de manera sostenida hay que poseer un toque de elegancia o, inventemos un término, caradurismo intenso <--- meaning: give me some credit). Y es que yo he vivido engañada mucho tiempo. O sea, yo miento, pero me cuesta mucho hacerlo y, cuando lo hago, es porque previamente he comprado mi mentira. Es decir que cuando me hallo ejercitando el oficio ladino de la falsedad, la realidad es que no considero que lo que digo sea mentira dado que yo me lo he creído previamente ¿me explico? (¿no? bah, como si alguna vez lo hubiese hecho)


¿Que por qué digo que mi vida ha sido un transitar de embustes y timos? Pues porque yo siempre pensé que era una mujer tolerante y lo cierto es que, aminorando las cosas, soy una tolerante selectiva (había elegido selectively tolerant pero luego pensé "no seas atorrante"). A ver: yo tolero las excentricidades de la gente y, siendo brutally honest -acá si me provocó la atorrantada- me llega si mi excentricidad no es tolerada. Pero qué pasa; mientras que me tienen sin cuidado las rarezas de grueso calibre -supongamos, una mortadela- me provocan salpullidos múltiples algunas particularidades bastante comunes -inventemos, un cabanosi. 


Por ejemplo 1: las personas que no saben usar el Lotus Notes. (Los lectores de este blog deberán tener asumido que el Lotus Notes es un castigo divino que algún heroinómano inventó en la cúspide de su séptimo año de vacas flacas. Es una desgracia que muchas empresas adoptan como correo electrónico de compañía y que, personalmente, me ha perseguido a lo largo de prácticamente toda mi carrera profesional). A ver, ¿por qué inventamos la opción "reply with attachments"? Acaso es para arruinarme la vida y hacer que explote mi casilla de correo con toda la gente que me reenvía lo que yo les envié previamente? ¿es que acaso esa alternativa ocasiona un placer orgásmico del que claramente no estoy participando? ¿eh? ¿EH?


Por ejemplo 2: que Thalía se filtre en los avisos que aparecen en este blog. Ehm, yo odio a Thalía. La detesto más que a Arjona y más que al olor de sobaco ajeno (convengamos que el propio jamás ha olido y ahora mismo deberían estar envidiando mi fascinante ph muy pero muy balanceado). Yo sé que existen formas de bloquear determinados avisos y bla, bla, bla. Pero mi desprecio por esta muchacha me impide invertir 1 segundo de mi vida en ponerme a obstruir que su publicidad aparezca en los alrededores de esta pequeña bitácora.


Conclusión: no me importa si te pintas el pelo de verde cocodrilo o si tu mascota es un mandril con dos penes. Pero si me vuelves a reenviar archivos adjuntos de 5mb o si tarareas "amarillo azul", yo te voy a hacer daño. Estás avisado. 

sábado, noviembre 14, 2009

No tiene talento pero irá a tu casa en navidad (*)

Cuando yo era chica la mamita Olga recurría mucho a parábolas para educar a mis hermanos y a mí, y además hizo lo propio con los muchísimos alumnos que pasaron por sus aulas (¿yo les había contado que mi mamá es profesora de primaria? Se retiró hace muchísimo, pero sé lo que les digo cuando afirmo que "una profesora nunca deja de ser profesora" -esto último tendrá muchas interpretaciones y todas serán verdaderas, así que cuidado con lo que interpretan. Jeje).  De todos los recursos bíblicos de la Mamita Olga agotó, sin duda el más utilizado fue el de la parábola de los talentos, que básicamente compara las capacidades innatas de cada persona con la cantidad de moneditas que un amo entrega a sus siervos (se me acaba de ocurrir que, si así lo quisiera, un ciervo podría ser siervo. O sea, si el venadito tomase un cursito de servicios, técnicamente... podría ser siervo ¿no? Think about it). 

Y bueno, mi mamá siempre sostuvo que nosotros, sus hijitos, teníamos talentos muy diferentes y que debíamos aprovecharlos y potenciarlos para ser cada día mejores personas.  No sé si mis hermanitos habrán procedido igual, pero luego de la repetición Nro. 500 de la consabida parábola, yo me hice una listita mental de los rubros en los que me consideraba de alguna manera talentosa. No está de más mencionar que, con el correr del tiempo, gasté varios lápices y tajadores -igualmente mentales- tachando actividades para las que ciertamente no tenía talento alguno (irónicamente, aquel tache y re-tache confirmó un talento que sí tengo: el de inventarme que tengo múltiples talentos).

Y nada, hay algunos que hacen deporte, otros que son capos en números, algunos muy iluminados para escribir y muchos con gran actitud para la venta. Por mi parte, creo que mi talento más logrado es saber hacer como pavo.




Los que acompañan este vídeo son obviamente 
personas que incentivan mis delirios de Dr. Doolittle. 
Ah, también sé hacer como loro 
pero eso ya lo dejamos para otra oportunidad.




(*) El título se obtiene del estribillo rumbero "No tiene talento pero es muy buenamoza" y el hit navideño "Ven a mi casa esta navidad".

sábado, noviembre 07, 2009

Help, I need somebody (not just anybody).

Hace ya buen tiempo acepté que sufro de una neurosis que procuro alimentar a ultranza para no perderla jamás. Esto no es un secreto y de hecho es de conocimiento de mi familiares -quienes no tuvieron otra opción que quererme porque los parientes no se eligen; de mis amistades -que aunque sí pudieron elegir tuvieron la encantadora torpeza de no darse cuenta de mis patologías; y por supuesto de los lectores de este blog -cuyo morbo para descubrir qué nuevo trastorno me ha surgido los obliga a volver y volver a Cosas que Ocurren. 


Ahora, que todos los sepan y que nadie mueva una hoja...(uso "hoja" porque, convengamos: ¿alguna vez alguien "movió un pelo"? ¿cierto que nadie lo hizo? bueno, dejemos de usar "frases hechas" que la verdad "nadie ha hecho" shall we?)


¿En qué íbamos? Ah, en que todos lo saben y que nadie mueve una hoja para evitarlo. Y bueno, la mayoría de las veces a mi me gusta esa ¿resignación? para conmigo y mis particularidades, pero cuando me descubro creando filtros absurdos para decidir qué opino de las personas, en verdad creo que alguien tiene que intervenir. 


Ejemplo 1:
El estado en el que el usuario mantiene el Desktop de su computadora.  Grafiquemos:

Desktop hermoso, perfectísimo, excitante.
Un YES absoluto.  (Claramente este es MI desktop)



Desktop terrible, inaceptable, causante de migrañas y pesadillas.
Un NO rotundo. (Encontré esta imagen en la WWW)

La cosa es así: 
Yo le presto plata a la persona cuyo Escritorio se acerque más a la primera gráfica. Los que tiren más a la segunda, por supuesto que pueden contarme sus problemas financieros, sin embargo, no recibirán de mí más que una cariñosa palmadita en la espalda. 


Ejemplo 2:
El nivel de actualización de sus perfiles laborales. O sea, no puede ser que seas Product Manager de Bebidas Isotónicas en Coca Cola y que en tu profile salga que acabas de completar tus prácticas pre-profesionales en la PYME de tu tío Kikín. No jodas pues. Si no tienes tiempo para poner al día tus datos, suspende tu perfil o ciérralo. Así también cancelarás tu suscripción al Hall de las vergüenzas. Qué odio me da.  


Ahora, aunque soy bastante estricta con estos filtros enajenados que me invento... en este caso (entiéndase "ejemplo 2") me toca ser benevolente a raíz de un incidente traumático que viví.  Ocurre que a pesar de mantener up to date mis perfiles, hace unos días me vi con la sorpresa de unas "ofertas" que llegaron a mi correo. Todas, faltaba más, bastante acorde a mi perfil profesional. Grafiquemos: 


La cosa es así: 
Si no me llaman de La Hoguera, le pongo todas mis fichas a Pequeñas Diosas. He dicho. 

martes, octubre 20, 2009

Divide y reinarás (en el baño)*

Supongamos que me preguntan cómo se divide el mundo y que me dan las siguientes opciones:

a) hombres y mujeres
b) buenos y malos
c) honestos y deshonestos

¿Cuál sería la respuesta?
Simple: ninguna de las anteriores.

¿Por qué? Porque yo, Laura Zaferson (28), pienso que el mundo se divide en 2 grupos:

a) los que cambian el rollo de papel higiénico (gente atractiva, saludable y que todo lo que usa se pone de moda) y,
b) los que no cambian el rollo de papel higiénico (gente que se viste muy feo y que además le huelen los pies).

Tras esta confesión, me atrevo a preguntar:
¿qué le pasa a la otra mitad del planeta en el que nos ha tocado vivir?
No puede ser que haya tanta masa crítica que:

a) se abstiene de ir al baño al ver que falta papel o
b) si logra concretar la empresa épica de conseguir un rollo de papel nuevo, no le alcanza el cuero para romper el siguiente Récord Guinness: ¡reemplazar el cilindro de cartón que quedó en el porta-papel por un degenerado rollo nuevo! (inserte múltiples palmas aquí)

Díganme, amigos de la otra mitad:
¿por qué dejar el rollo encima del tanque del inodoro exponiéndolo a que se moje?
¿por qué abandonarlo a su suerte haciendo equilibrio encima del porta-papel?

¡Cambiarlo toma 1 segundo! (tal vez 5 segundos si se está adormilado, ebrio, bajo el efecto de algún estupefaciente o atacado por insectos, pero no más de five lame seconds)

Yo soy neurótica, jodida, insufrible... una Monica Geller menopáusica, lo tengo claro. Sin embargo, me parece que la mitad a la que represento (y aquí me sentí un poquito abogada ¿vio?) tiene el sacrosanto derecho de que alguien de la otra mitad le explique -aunque sea apenitas- qué está pasando.

Yo digo no más.

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Otrosidigo: a mi no me fastidia cambiar el rollo de papel higiénico. Lo único que quiero saber es qué le aterra tanto a los que no lo hacen.
Otro otrosidigo chusma: mis roommates actuales sí reemplazan el rollo gastado; los de antes no (y no digas que es mentira porque sabes que es verdad. Sí, me refiero a ti ¿cuándo vienes a tomar desayuno? :D).
Otro otro otrosidigo más chusma todavía: muchas de las chicas del trabajo no cambian el papel cuando éste se acabó. Otras -las más lindas- sí. Sobre los chicos, no sé (pero seguramente esos baños masculinos son un muladar).


*La frase fue prestada de "El príncipe" de Nicolás Maquiavelo (esta referencia la pongo sólo por si Alan García lee este blog. Espero que se emocione).

lunes, octubre 05, 2009

Laurinchi Code.

El otro día meditaba acerca de los códigos que se forman alrededor de una rutina común para muchas personas. Aunque estas leyes son conocidas por todos los que ejercitan el mencionado rito, las mismas no se encuentran redactadas en folios viejos y tampoco talladas en piedra sino que uno puede respirarlas en las calles y en consecuencia conocerlas y respetarlas. Ahora, también existe el derecho de no acatar las reglas y buscarse un lugar distinto para transitar. Descrito así, tan clarito, la vida parece sumergida en una armonía voluptuosa donde todos nos encontramos intoxicados de hachís, viviéndola.

Unfortunately, la vida no es así ¿leyeron? no es así.

O sea, yo pensaba que sí cuando aprendí los códigos del Subte y los incorporé a mi vida. Ahora, me di cuenta que no cuando aparecieron individuos que, no sintiéndose felices con el sistema subterráneo, inexplicablemente siguieron usándolo envés de viajar en auto, colectivo, tren, taxi o sobre sus pinches y mugrosas patas.

Pocas veces conjugo el verbo odiar, pero en verdad tengo sentimientos viscerales y oscuros hacia los violadores del código "Subte", el mismo que sólo consta de 3 pequeños preceptos muy fáciles de seguir:
  1. Si viajas en hora punta, el subte está lleno. Así que por favor no te quejes de la cantidad de gente a tu alrededor. La situación no va mejorar por tus lloriqueos ¿oíste? nada va a ocurrir tras tus lamentos. Esto es verdad, está perfectamente analizado y tengo pruebas: a diario oigo a distintas personas inundadas en un dolor terrible que empieza con "La próxima nos vamos en taxi" (pero nunca se van en taxi) "No vuelvo a viajar así" (y los ves al día siguiente) "Oiga, no me toque" (¿Cómo haría para no tocarte si somos como frijoles en una olla a presión?) "Alguien que me de el asiento" (Estas son las que se hacen a las embarazadas pero en realidad sólo son gordas y perezosas). Ahora, ¿sabes qué cosa NUNCA ha pasado? Que el vagón, el túnel y el cielo se abran -todos al tiempo- para dejar ingresar la mano milagrosa de Cristo a solucionarlo todo. ¡No se llama "hora punta" porque durante ese lapso te meten la mano, maldita sea! En concreto: entre las 8-10am / 12-2pm / 5-7pm, el código te pide que por favor te calles y en lo posible no respires que ocupas más espacio, mijito.
  2. Hay tres formas de salir de una estación de Subte, la primera es el ascensor y está pensado para embarazadas reales, minusválidos, personas de edad con movilidad limitada o padres con muchos niños y bolsas de compras. Si no calzas en ninguna de las anteriores y sin embargo usas este servicio, o eres un vago que no puede subir 1 piso por otros medios o eres un angurriento que desea usufructuar al 8000% el peso con diez centavos que pagó por su pasaje. El código te desprecia. La segunda forma de llegar a la superficie es la escalera eléctrica, la misma que deberás abstenerte de usar si estás apurado. En este caso te recomendamos usar la tercera forma de eyectarte del Subte: la escalera común, la cual -para tu gran beneficio- siempre estará vacía porque todos somos unos viles marranos imposibilitados de subir 14 gradas por nosotros mismos (también hemos pagado nuestro pesito con diez ¿vio?).
  3. Por último, cuando camines para salir o entrar al Subte, "mantén tu carril". Si estás saliendo, pégate a la derecha. Si estás entrando, usa tu izquierda. Por favor no vayas a contramano. Por favor no portes cochecitos de bebé ni maletines de materiales puntiagudos si vas a decidir hacer la del salmón. Y lo más importante: si te desorientaste un poco, piensa que eres un auto en la carretera, salte del carril, estaciónate y saca tu mapa. El código te pide que por favor no saques tu mapa estando en movimiento y frenes en seco para leerlo.
Y es eso.
No es tan complicado.
Así que por favor te pido.
Gracias.


EL COMITÉ.

jueves, setiembre 24, 2009

Colabórame.pe


Y hablando de cosas que ocurren, tuve la oportunidad de colaborar con un medio Colombiano: Revista Exclama. Para explorar la revista, hacer click en Site Revista Exclama y para leer el artículo dentro de todo el look and feel súper chévere del sitio, pinchar en:

Sarna con gusto no pica - Buenos Aires | ! | revistaexclama.com | edicion siete Shared via AddThis

(*) Para los más flojitos (je), aquí les dejo la nota también. Pero les recomiendo que visiten la revista ¡está re-buena y hecha con amooor!


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Sarna con gusto no pica

Si Buenos Aires fuera una cabellera frondosa, la que suscribe sería un piojo sin onda viviendo ahí. Y es que no es fácil tener actitud en la ciudad de la furia; a uno le toca ir más allá, con la salvedad de que aquello no significa coger las petacas y mudarse a Santiago del Estero. Que San Expedito(i) nos socorra.

Las hay oscuras y clarísimas, mugrosas y prolijas, relajadas y apretadas; las hay de todos los colores, sabores, sin duda olores. Todas aman, odian, sufren, gozan. Yo me relamo frente a sus integrantes y quiero ensartarlos a todos en el Obelisco porteño para así romper el récord Guinness al pincho más grande y obsceno del planeta. Las amo, las odio, las sufro, las gozo: las tribus urbanas son mi pecado capital supernova y no existe penitencia válida para esta rica sarna con gusto a `choripan de dos pesito’ loco´.

Góticos y darkies, skaters y bikers, otakus y lolitas –Nabokov se revuelca en su tumba- floggers, punks, cumbieros, rollingas, zombies y más. Aunque se los puede ver por todas partes, uno tiende a salivar más intenso cuando los mira concentrarse en las inmediaciones de la famosa galería Bond Street, situada sobre la caudalosa avenida Santa Fe, donde el exceso se vuelve cotidiano y cada discípulo de lo freak es una apología bípeda de su religión technicolor. Aunque los miro mucho, suelo confundirlos: si el look es negro total y el entrecejo va fruncido, no sé si es gótico o dark; si tiene algún acento de color y detalles orientales, puede ser otaku o emo; si se viste como niña sexy –colegiala que no hizo la tarea, regularmente- es una lolita o tal vez sólo una chica común pero bastante histérica; si se deja el capul de Mick Jagger es rollinga, pero si considera opcional el aseo diario, quizás se trate de un punk que no supo dominar su afeitadora eléctrica. Como guarnición, cada tribu tiene su propio metalenguaje y por más que al pasar cerca de ellas pare la oreja a ver si cazo términos nuevos, suelo también abstenerme de ponerlos en práctica porque temo confundir los dialectos y acabar diciéndole a un cumbiero que me efee(ii) o a un flogger que tiene muy buenas llantas(iii).

Todo esto no es poco y sin embargo, no es pues el mejor bocado de este pincho porteño cuyo jugo nos dispara los triglicéridos al tiempo que chorrea cargado de grasa por nuestro brazo: lo más rico de las tribus urbanas es que, aunque sus miembros piensan que los que no militan en su mismo clan son putos(iv), de alguna forma todos logran convivir con admirable cordialidad en los 3 pisos –más subsuelo- que comprende la Bond Street. Es algo así como un proyecto recargado de la Torre de Babel en plena conjunción de la calle Rodríguez Peña con Avenida Santa Fe. Compartido esto y a saber que considero establecido el porqué de mi amor incondicional por las tribus urbanas, es pertinente esclarecer a qué se debe que no me adhiera a uno solo de estos grupos: soy muy vieja para ser lolita y estoy muy viva para ser zombie; soy muy morena para ser gótica y muy gorda para ser emo; no sé bailar el “parapara” de los otakus y menos el pasito tektonik de los floggers; para colmo de males, nunca aprendí a andar en bicicleta y por ello no me iría muy bien de biker. LQQD(v): ser militante de una tribu no es pues, tarea sencilla.

Volveré y seré millones dijo Evita. Millones de tribus. Oh, sí.



[i] Santo popular en la Argentina. Patrono de las causas urgentes.

[ii] En léxico flogger, pedirle a alguien que se haga amigo de mi fotolog.

[iii] En lunfardo cumbiero, los tennis.

[iv] En jerga argentina, homosexual.

[v] Abreviación para “lo que quedó demostrado”.

martes, setiembre 15, 2009

He mojado mis sabanas blancas, llorándote (*)

Justamente porque soy insufriblemente llorona, me fastidia la onda plañidera que circunda mi personalidad. Antes veía mi sensibilidad como algo positivo, me parecía que correspondía con mi orientación a las letras –aunque ésta última sea, la verdad, bastante desorientada; pero ahora me considero un individuo circense que porta un par de fuentes de agua salada casi al medio de la cara (tengo una frente importante, qué les puedo decir).

No es que sea una engreída que suelta el moco si le cortan el agua o le hablan feo (si ello fuera así, simplemente no podría vivir en el edificio en el que habito: ya les he contado que mi portero es un canalla); lo que ocurre es que me conmuevo sin mucha dificultad y esta particularidad me vuelve, en algunos casos, bastante incongruente (en los demás casos, mi sensibilidad no tiene nada que ver y la incongruencia me viene por pura habilidad natural).

Ahora, convengamos que no suelo llorar con lo que está “hecho para que uno llore”. De este modo, no solté ni un gemidito con “La vida es bella” y tampoco recuerdo haberme conmovido con “Dumbo” o “Bambi” (de hecho, del elefantito sólo recuerdo que se emborrachó y del venadito que corría “como saltando”). En contraste, se me revienta el lacrimal cuando veo que unos jugadores de fútbol ganan un trofeo y celebran abrazados; no importa que no sepa si se trata de la Eurocopa, la Recopa, la Copa de Campeones o la Copa del Rey (estas cosas, no sé bien qué son, pero las aprendí cuando manejaba Directv).

En virtud de lo anterior, me ocurrió la siguiente incongruencia mientras alentaba a mi tenista favorito, Federer, en su contienda frente a Del Potro por la final del último US OPEN (sé que no poseo el más pálido criterio para opinar con propiedad acerca de deportes pero, como me gusta opinar, ideé un método hasta la fecha infalible para seleccionar a mis atletas preferidos: los imagino vestidos como para un matrimonio. Así, Federer con traje: WIN. Nadal con traje: FAIL. Conclusión: Federer es mi tenista favorito. It works every time!) Y bueno, como deben saber –y si no, se los cuento como sacado de diario deportivo- el tandilense Juan Martín Del Potro (20) obtuvo el primer Grand Slam de su carrera al vencer al número 1 del mundo, Roger Federer (28), en ocasión de la final del Abierto de Estados Unidos versión 2009. Y yo, que me pasé todo el partido hinchando por Roger, al ver llorar a Juan Martín no tuve otra opción que acompañarlo con mi llanto. Ni todo el chocolate suizo del mundo –ni Rogercito bañado en chocolate ÑAM, ÑAM- hubieran podido evitar que la que suscribe llore con el sentimiento que lo hizo. ¿Incongruente? Sí. ¿Absurdo? También. ¿Adorable? Hmmm, no sé, no sé.


(*) Gracias Eddie Santiago, por dejarme robarte un pedacito del gran tema Devórame otra vez.

miércoles, agosto 19, 2009

Tócame y no me mires. (*)

Me disgusta la gente que mira con insistencia. No tengo nada en contra de los que son observadores, curiosos, casi desnudadores de los objetos -yo soy un poco así- pero sí me desespera que alguien me mire por mucho rato, más aún si me recorre con los ojos. Esto es indiferente al sexo de la persona o a sus intenciones; puede ser un hombre salivante, una mujer de ojos muy grandes y que, claramente aburrida, se detiene a mirar todo lo que tienes encima; un niño con mocos o un perro que ladra. Estos seres me perturban y no quiero que me miren.

En verdad sé que no soy importante para ellos y que, con el aleteo de una mosca o al crujido de una puerta, dejarán de observarme y pasaré a formar parte del pretérito de sus vidas. Sin embargo, mi debilidad por las teorías conspirativas hace que siempre que encuentro a alguien dándome un vistazo me pongo a pensar en qué estará pensando ese mirón. Lo terrible de esto es que todas las veces creo que mis veedores organizan sus cabezas con pensamientos malignos provocados por mí (¡vamos ahí con la autoestima!):

  • Si es el hombre con salivas colgando de la jeta, seguro que me quiere hacer algo este depravado y chapucero que... oh, ya dejó de mirarme (A propósito, algún caballerito me cuenta si por lo menos una vez escucharon de alguien en el mundo entero al cual le funcionó la súper estrategia de conquista de "la tocadita de clacson"? O sea, en serio, ¿cuál es el propósito de eso? ¿Que la chica se arranque la ropa en la calle y se meta por la ventana al auto del tipo a decirle "¿por qué tardaste tanto en presionar esa bocina, amor?" Me cuentan, pls).
  • Si es la mujer aburrida y de ojos grandes, seguro que ahorita me va a pegar (¡Sí! muchas veces fantaseo con la idea de que algún extraño me golpee en la calle. Más allá de las consecuencias evidentes, no podemos negar que aquello sería después una gran anécdota). Luego, la fémina pasa a chismear a otra persona cuando cae en cuenta que: sí, estoy en un bad hair day, o sí, uso un sombrero "años 20" en la actualidad. (Consultita: ¿cómo se dice en qué años estamos ahora? Ah, y otra cosa sobre el siglo pasado, ¿se han dado cuenta que nadie habla de los "años 10"? ¿Es que acaso no pasó nada ahí o qué? ¿eh? ¿EH?)
  • Si es el niño de colgajos verdes en las narices, seguro que ahora mismo se para y me embarra de mocos (la que suscribe es una contundente productora de mucosidades y sabe reconocer a distancia cuando una persona es, virtualmente, un container de éstas). Y, cuando creo que debo abrirme paso entre la gente para escapar de tal catarata insufrible donde el niño aquel me va a embadurnar la vida dejándome pegados al pecho hasta el tabique y los cornetes... el adulto responsable de la criatura procede a higienizar al mozalbete.
  • Si es el perro que ladra, no creo que me vaya a morder (eso lo piensa cualquiera, dénme algo de crédito), sino que me está tratando de decir algo. Algo como "arff, atenta que más adelante alguien sí te va a morder, arff" (Acá notemos 2 detalles: en mi cabeza, los perros son adivinos y además no dicen guau, guau sino que arff, arff. O sea, son perro súper pro, ¿vio?). Acto seguido el perrito levanta la patita y hace pipí (para el baño de florecimiento de algún otro cliente, sospecho).
Y ya lo sabes, no me mires que me gasto. O sea sí, veme, pero no me ojees. ¿ya?

(*) Travesura lingüística en reversa del popular dicho: "Mírame y no me toques".

2da aventura del pezweon - 2da temporada
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¿quién es este weón on? es el pezweón, pezweón. un pez con un par de testículos rosados que nace de la boca de todos. tú y tus amiguitos lo nombran cada vez que terminan una frase. no, nada. esto no quiere decir que no nade, sino que ¡¡¡no, “nada”!!! no tiene expresión alguna, le pueden pasar muchas cosas y siempre tendrá la misma cara. no sonríe, no llora, no nada, flota. ése es el pezweón, pezweón.

martes, agosto 11, 2009

Girls just wanna have fun!

Dado que vengo de una familia mayoritariamente femenina, no es sorprendente que los temas inherentes a las señoritas hayan sido jamás motivo de susurro entre las paredes de casa. Estoy segura que mi pobre hermano supo antes que cualquier otro macho contemporáneo de su clase todos los beneficios y propiedades de una toalla higiénica, y también el por qué es más conveniente comprar protectores diarios por paquetes de varias docenas que pensar que se ahorra al adquirir pequeñas bolsitas de 10 unidades o menos (convengamos que para una chica, los protectores diarios son como el chocolate… no importa en qué momento de tu vida te encuentres, siempre, siempre, siempre pensarás que no está de más comprar un poco más de eso).

Está claro entonces que de alitas, súper absorbencias y formas anatómicas, en la familia no tenemos más para aprender. Mundo aparte son, sin embargo, los tampones. Creo que nadie en mi entorno familiar los usa –y esta es una innecesaria infidencia, o mejor dicho una infundada afirmación- salvo por supuesto yo, que desde cuna –o mejor dicho desde panza… bah, para ser justos desde óvulo fecundado- soy incomprensiblemente hábil para dar la contra. Todo empezó un día que viajé a Estados Unidos y observé con sorpresa como las opciones de toallas higiénicas eran bastante menores a la gama de alternativas que ofrecía la góndola de tampones. Además, debo confesar que el supermercado al que fui –Publix, para los amantes del detalle- no tenía una marca blanca de toallas higiénicas y sí una de tampones (es decir, no había “Toallitas Publix” y sí “Tampones Publix”. A todo esto, estimados futuros estudiantes viajeros; loquitos “me lo pago todo porque soy lo máximo”… las marcas blancas de los supermercados les salvarán la vida –los ahorros, en realidad- o sea que, si están a punto de emprender un viaje de estudios que solventarán ustedes mismos, get ready and funky para el “tallarín Publix con salsa de tomate Publix acompañados de queso Publix y refresco Publix. De postre: flan Publix. ¡Provecho! y, si no saben cocinar, luego se toman una sal de frutas Publix ¿ya?).

Y nada, de esta aventura tamponera que les comparto hace ya más de seis años y, la verdad, durante todo este tiempo nunca he sentido la necesidad o el antojo de volver a las toallitas a pesar de qué tanto en Lima como en Buenos Aires la oferta de aquellos accesorios femeninos es vasta, copiosa y, volvamos a sincerarnos, bastante más barata que la otra alternativa. Sin embargo (¡y es que siempre hay un however en mi vida!), el otro día fui a una farmacia y quedé indignada con la única posibilidad de tampones que encontré, más aún porque la marca era propia del establecimiento, sólo que ellos –que son oh, muy hábiles- en lugar de ponerle a su producto “Tampones Farmacity“, eligieron el nombrecito “Tampones Enjoy“.

Yo me pregunto:
¿Cómo alguien puede ser tan desquiciado de bautizar como ENJOY a una caja de tampones? O sea, ¿¡enjoy qué?! Perdónenme el juicio, pero esto tiene que haber sido obra de un hombre. ¿Qué sigue después de esto? ¿Ácido muriático Pleasure? ¿Aguarrás Delightful? Hablando en serio, la gente de Farmacity tiene que dejar de tomarse pepas antidepresivas antes de elegir los nombres de sus productos, caray.


Pd. ¿¡ENJOY?!



1era aventura del pezweon - 2da temporada
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¿quién es este weón on? es el pezweón, pezweón. un pez con un par de testículos rosados que nace de la boca de todos. tú y tus amiguitos lo nombran cada vez que terminan una frase. no, nada. esto no quiere decir que no nade, sino que ¡¡¡no, “nada”!!! no tiene expresión alguna, le pueden pasar muchas cosas y siempre tendrá la misma cara. no sonríe, no llora, no nada, flota. ése es el pezweón, pezweón.

jueves, agosto 06, 2009

Para dormir conmigo.

Cuando creo que nada más podrá sorprenderme, ocurre un hecho insólito en mi vida –o en los alrededores de ella- que me abofetea con soberbia por ser tan soberbia. Un día, cuando el mes de mayo todavía no había llegado a cumplir un tercio de si, fui a una casa de cambio a comprar euros (¿soy la única que se siente súper especial por ahorrar euros en lugar de dólares? ¡Cuidado! Stupidity is contagious).


Aquella compra no se pudo concretar ya que la avispada señorita encargada de efectuar el trueque monetario, con una agudeza puntiaguda de la que claramente yo carezco, notó que mi residencia temporal en la República Argentina había vencido el día ocho de mayo de dos mil nueve. Lógicamente, me negué a creer que tal cosa fuera posible dado que apenas unos pocos meses antes había yo parido -con ayuda de los fórceps más impensados- el Documento Nacional de Identidad de esta patria que no es mía pero que me permite celebrar sus feriados con mucho cariño. Además, para la mirada atónita de la correctísima dama que se mantenía firme en su negativa de aceptar mi invitación a formar parte de la empresa delictiva que involucra cambiarle plata a una incrédula foránea de documento vencido, sostuve que la vida no podía ser tan malparida de hacer que se me acabara la residencia un día antes de que a mí se me ocurriera ir a cambiar los faquin yuros de cada mes.


Salí de la casa de cambio con la misma plata con la que entré pero además sintiendo que tenía un par de ratablancas -de mecha prendida y a punto de explotar- metidas en cada una de mis orejas. Llamé por teléfono a renaper (reniec) y me dijeron que me atenderían en persona a partir de las 18hs. Fui. Esperé 1 hora y me dijeron que el problema se resolvería fácilmente y que yo únicamente debía sacar una cita para dentro de 1 año (Si fácilmente es 1 año ¿qué demonios es difícilmente?). No recuerdo bien, pero creo que una de las ratablancas de mi cabeza hizo kaboom porque se me acercó un efectivo del orden a –como dicen por estos lares- contenerme (¡como si uno fuera un pedo!). A este hombre le expliqué lo inverosímil de mi situación y me dijo que al haber pasado sólo un día del vencimiento de mi residencia temporal se podía hacer un excepción y me explicó el camino rápido.


Es agosto y aún no he dejado de ser ilegal (aunque admito que ahora estoy menos al borde de la ley que antes porque sólo me falta UN SELLO para convertirme en residente permanente oficial). Sin embargo, este no es el hecho insólito que me abofeteó con soberbia por ser tan soberbia (¿conoces a alguien más que se tome un post entero para no contar lo que dijo que iba a contar? ¡JA!). Lo que me dejó sin palabras el día de ayer y que hizo que no me quedara más que reírme sentada en medio de un mar de gente tan o más ilegal que yo fue que mi cochabambino vecino de banca, cansado de esperar desde las 6am, aburrido de vivir un secuestro en forma de trámite documentario y sedado por el humor espeso de tan atestada casona vieja, me dijo "permisito, mamita", se sacó las chancletas y se tiró a dormir... apoyado en mí.


Después de esto, me queda claro que nunca dejaré de quedarme speechless in Baires.