El otro día meditaba acerca de los códigos que se forman alrededor de una rutina común para muchas personas. Aunque estas leyes son conocidas por todos los que ejercitan el mencionado rito, las mismas no se encuentran redactadas en folios viejos y tampoco talladas en piedra sino que uno puede respirarlas en las calles y en consecuencia conocerlas y respetarlas. Ahora, también existe el derecho de no acatar las reglas y buscarse un lugar distinto para transitar. Descrito así, tan clarito, la vida parece sumergida en una armonía voluptuosa donde todos nos encontramos intoxicados de hachís, viviéndola.
Unfortunately, la vida no es así ¿leyeron? no es así.
O sea, yo pensaba que sí cuando aprendí los códigos del Subte y los incorporé a mi vida. Ahora, me di cuenta que no cuando aparecieron individuos que, no sintiéndose felices con el sistema subterráneo, inexplicablemente siguieron usándolo envés de viajar en auto, colectivo, tren, taxi o sobre sus pinches y mugrosas patas.
Pocas veces conjugo el verbo odiar, pero en verdad tengo sentimientos viscerales y oscuros hacia los violadores del código "Subte", el mismo que sólo consta de 3 pequeños preceptos muy fáciles de seguir:
- Si viajas en hora punta, el subte está lleno. Así que por favor no te quejes de la cantidad de gente a tu alrededor. La situación no va mejorar por tus lloriqueos ¿oíste? nada va a ocurrir tras tus lamentos. Esto es verdad, está perfectamente analizado y tengo pruebas: a diario oigo a distintas personas inundadas en un dolor terrible que empieza con "La próxima nos vamos en taxi" (pero nunca se van en taxi) "No vuelvo a viajar así" (y los ves al día siguiente) "Oiga, no me toque" (¿Cómo haría para no tocarte si somos como frijoles en una olla a presión?) "Alguien que me de el asiento" (Estas son las que se hacen a las embarazadas pero en realidad sólo son gordas y perezosas). Ahora, ¿sabes qué cosa NUNCA ha pasado? Que el vagón, el túnel y el cielo se abran -todos al tiempo- para dejar ingresar la mano milagrosa de Cristo a solucionarlo todo. ¡No se llama "hora punta" porque durante ese lapso te meten la mano, maldita sea! En concreto: entre las 8-10am / 12-2pm / 5-7pm, el código te pide que por favor te calles y en lo posible no respires que ocupas más espacio, mijito.
- Hay tres formas de salir de una estación de Subte, la primera es el ascensor y está pensado para embarazadas reales, minusválidos, personas de edad con movilidad limitada o padres con muchos niños y bolsas de compras. Si no calzas en ninguna de las anteriores y sin embargo usas este servicio, o eres un vago que no puede subir 1 piso por otros medios o eres un angurriento que desea usufructuar al 8000% el peso con diez centavos que pagó por su pasaje. El código te desprecia. La segunda forma de llegar a la superficie es la escalera eléctrica, la misma que deberás abstenerte de usar si estás apurado. En este caso te recomendamos usar la tercera forma de eyectarte del Subte: la escalera común, la cual -para tu gran beneficio- siempre estará vacía porque todos somos unos viles marranos imposibilitados de subir 14 gradas por nosotros mismos (también hemos pagado nuestro pesito con diez ¿vio?).
- Por último, cuando camines para salir o entrar al Subte, "mantén tu carril". Si estás saliendo, pégate a la derecha. Si estás entrando, usa tu izquierda. Por favor no vayas a contramano. Por favor no portes cochecitos de bebé ni maletines de materiales puntiagudos si vas a decidir hacer la del salmón. Y lo más importante: si te desorientaste un poco, piensa que eres un auto en la carretera, salte del carril, estaciónate y saca tu mapa. El código te pide que por favor no saques tu mapa estando en movimiento y frenes en seco para leerlo.
Y es eso.
No es tan complicado.
Así que por favor te pido.
Gracias.
EL COMITÉ.