domingo, noviembre 08, 2009

Help, I need somebody (not just anybody).

Hace ya buen tiempo acepté que sufro de una neurosis que procuro alimentar a ultranza para no perderla jamás. Esto no es un secreto y de hecho es de conocimiento de mi familiares -quienes no tuvieron otra opción que quererme porque los parientes no se eligen; de mis amistades -que aunque sí pudieron elegir tuvieron la encantadora torpeza de no darse cuenta de mis patologías; y por supuesto de los lectores de este blog -cuyo morbo para descubrir qué nuevo trastorno me ha surgido los obliga a volver y volver a Cosas que Ocurren. 


Ahora, que todos los sepan y que nadie mueva una hoja...(uso "hoja" porque, convengamos: ¿alguna vez alguien "movió un pelo"? ¿cierto que nadie lo hizo? bueno, dejemos de usar "frases hechas" que la verdad "nadie ha hecho" shall we?)


¿En qué íbamos? Ah, en que todos lo saben y que nadie mueve una hoja para evitarlo. Y bueno, la mayoría de las veces a mi me gusta esa ¿resignación? para conmigo y mis particularidades, pero cuando me descubro creando filtros absurdos para decidir qué opino de las personas, en verdad creo que alguien tiene que intervenir. 


Ejemplo 1:
El estado en el que el usuario mantiene el Desktop de su computadora.  Grafiquemos:

Desktop hermoso, perfectísimo, excitante.
Un YES absoluto.  (Claramente este es MI desktop)



Desktop terrible, inaceptable, causante de migrañas y pesadillas.
Un NO rotundo. (Encontré esta imagen en la WWW)

La cosa es así: 
Yo le presto plata a la persona cuyo Escritorio se acerque más a la primera gráfica. Los que tiren más a la segunda, por supuesto que pueden contarme sus problemas financieros, sin embargo, no recibirán de mí más que una cariñosa palmadita en la espalda. 


Ejemplo 2:
El nivel de actualización de sus perfiles laborales. O sea, no puede ser que seas Product Manager de Bebidas Isotónicas en Coca Cola y que en tu profile salga que acabas de completar tus prácticas pre-profesionales en la PYME de tu tío Kikín. No jodas pues. Si no tienes tiempo para poner al día tus datos, suspende tu perfil o ciérralo. Así también cancelarás tu suscripción al Hall de las vergüenzas. Qué odio me da.  


Ahora, aunque soy bastante estricta con estos filtros enajenados que me invento... en este caso (entiéndase "ejemplo 2") me toca ser benevolente a raíz de un incidente traumático que viví.  Ocurre que a pesar de mantener up to date mis perfiles, hace unos días me vi con la sorpresa de unas "ofertas" que llegaron a mi correo. Todas, faltaba más, bastante acorde a mi perfil profesional. Grafiquemos: 


La cosa es así: 
Si no me llaman de La Hoguera, le pongo todas mis fichas a Pequeñas Diosas. He dicho. 

viernes, octubre 30, 2009

Los (no) preferidos y (no) lindos también lloran*


Muchas veces uno vive del engaño, el mismo que sin querer empezó como una mentirita y fue creciendo cual bola de nieve -o ya que están de moda los otakus, cual bola de arroz- hasta volverse una inmensa y gelatinosa falsedad de esas que caben en el más grande de los pyrex (Secretito: antes pensaba que pyrex era una palabra fancy para "tazón de vidrio" y luego me enteré que era una marca. Secretito 2: dado que la palabra bol existe -mutación darwiniana del inglés bowl- investigué si el término pírex estaba acuñado y la respuesta fue no. Ah, lo que no hace falta investigar ni comprobar es que soy una desocupada de nivel olímpico y que encuentro espacio para indagar sobre estas cosas).

Pero sigamos con el engaño que nos tiene aquí reunidos y del que ayer por la mañana nos libramos de un solo tirón, como si de un episodio de cera caliente vs. pierna peluda se hubiese tratado: resulta que yo no soy la favorita de mi abuelita Amanda. O sea, resulta que YO, Laurita Victoria, NO SOY bajo ninguna circunstancia y sobre todo mito LA FAVORITA de la mamá de la Mamita Olga. ¿Cómo es esto posible?  ¿En qué momento se cortó la cadena de frío y simplemente me pudrí? Lo peor de todo es que mi muy sabia abuelita se encargó de sacarme el yeso de los ojos (convengamos que si en 28 años no se me cayó "la venda", claramente tenía yo los ojos enyesados, fracturados desde la esclerótica hasta la córnea. Y sí, ¡todavía me acuerdo de algunas de las partes del ojo! ¿y saben qué otra cosa no me olvido? Que la Miss -ay, la Miss- que enseñó todo esto en el cole siempre usaba un chompón amarillo chillón. Tal vez -con fines académicos- estaba tratando de hacer trabajar a la retina ¿qué sabe uno?).

Ocurrió así:

Clínica Javier Prado, ante-meridiano. La tía Lauris visita a su abuelita preferida a quién le están haciendo un chequeo de rutina. La abuelita preferida está dormida.

Tía Lauris: (susurrando) Abuelitaaaaa... ya llegó tu nietecita preferidaaaa...
Abuelita: (aparentemente no tan dormida) ¿Giselita?
Tía Lauris: (WTF?) Ehm... abuelitaaaa... ya llegó tu nietecita la más bonitaaaa...
Abuelita: (claramente no tan dormida)  ¿Lucía?
Tía Lauris: Ah, bueno. 
Abuelita: (evidentemente despiertísima) Para que te vas pues hijita.


Larga vida y muchos electrolitos para mi Abuelita Amanda. Es la mejor.
Ah, y a mis rivales les digo: WATCH OUT. 


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(*) El título fue sometido a cirugía plástica en homenaje a la emblemática novela de los '80 que protagonizara la también sometida Verónica Castro.

martes, octubre 20, 2009

Divide y reinarás (en el baño)*

Supongamos que me preguntan cómo se divide el mundo y que me dan las siguientes opciones:

a) hombres y mujeres
b) buenos y malos
c) honestos y deshonestos

¿Cuál sería la respuesta?
Simple: ninguna de las anteriores.

¿Por qué? Porque yo, Laura Zaferson (28), pienso que el mundo se divide en 2 grupos:

a) los que cambian el rollo de papel higiénico (gente atractiva, saludable y que todo lo que usa se pone de moda) y,
b) los que no cambian el rollo de papel higiénico (gente que se viste muy feo y que además le huelen los pies).

Tras esta confesión, me atrevo a preguntar:
¿qué le pasa a la otra mitad del planeta en el que nos ha tocado vivir?
No puede ser que haya tanta masa crítica que:

a) se abstiene de ir al baño al ver que falta papel o
b) si logra concretar la empresa épica de conseguir un rollo de papel nuevo, no le alcanza el cuero para romper el siguiente Récord Guinness: ¡reemplazar el cilindro de cartón que quedó en el porta-papel por un degenerado rollo nuevo! (inserte múltiples palmas aquí)

Díganme, amigos de la otra mitad:
¿por qué dejar el rollo encima del tanque del inodoro exponiéndolo a que se moje?
¿por qué abandonarlo a su suerte haciendo equilibrio encima del porta-papel?

¡Cambiarlo toma 1 segundo! (tal vez 5 segundos si se está adormilado, ebrio, bajo el efecto de algún estupefaciente o atacado por insectos, pero no más de five lame seconds)

Yo soy neurótica, jodida, insufrible... una Monica Geller menopáusica, lo tengo claro. Sin embargo, me parece que la mitad a la que represento (y aquí me sentí un poquito abogada ¿vio?) tiene el sacrosanto derecho de que alguien de la otra mitad le explique -aunque sea apenitas- qué está pasando.

Yo digo no más.

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Otrosidigo: a mi no me fastidia cambiar el rollo de papel higiénico. Lo único que quiero saber es qué le aterra tanto a los que no lo hacen.
Otro otrosidigo chusma: mis roommates actuales sí reemplazan el rollo gastado; los de antes no (y no digas que es mentira porque sabes que es verdad. Sí, me refiero a ti ¿cuándo vienes a tomar desayuno? :D).
Otro otro otrosidigo más chusma todavía: muchas de las chicas del trabajo no cambian el papel cuando éste se acabó. Otras -las más lindas- sí. Sobre los chicos, no sé (pero seguramente esos baños masculinos son un muladar).


*La frase fue prestada de "El príncipe" de Nicolás Maquiavelo (esta referencia la pongo sólo por si Alan García lee este blog. Espero que se emocione).