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lunes, setiembre 06, 2010

Una sobre magnitudes y línea blanca.

No dejo de sorprenderme con la capacidad del ser humano para convertir empresas sencillas en proyectos de magnitud muy importante. Magnitud buena y mala. Porque así como hay gente que se ahoga en un vaso de agua (magnitud mala), hay personas que de 2 papas y 1 cubito de carne hacen el más rico de los caldos (magnitud buena). Sin dudarlo y con la mano sobre mi invitación a la fiesta del Dial de Oro 2010 (no tengo una biblia cerca, sabrán disculpar), digo que las madres son señoras de magnitudes de todo tipo. 


Partamos indicando que en mi casa hay 2 cocinas (a gas y eléctrica) y 2 refrigeradoras (la normal y la grande). Hace poco mi mamá compartió en la mesa del almuerzo sabatino que era momento de comprar una cocina nueva. Nadie se sorprendió (la cocina a gas de casa es "la cocina de recién casada" de la señora, es decir que el artefacto tiene más de 40 años). Anunciada la compra, se nos informó también que la cocina a gas vieja pasaría a manos de Leo (quien trabaja con nosotros hace muchos años).Tampoco hubo sorpresas sobre este punto (a algunos nos preocupó la pequeña fuga de gas que tiene la cocina, pero Leo dice que ese gas viene fugando hace años y que si no explotó hasta el día de hoy pues ella no puede ser tan salada de que justo le reviente ahorita. "Bueno", se le dijo). Comunicado el traspaso; la dueña de casa indicó que era propicia la ocasión para comprar una refrigeradora nueva. "Una de dos puertas", dijo. Sobre este punto sí surgió una curiosidad:


-"¿Para qué necesitamos 3 refrigeradoras?"; la misma que fue rápidamente esclarecida.
-"Está la refrigeradora normal, la grande y estará la nueva. La grande (que no es vieja sino que ya no mantiene la cadena de frío a cabalidad (?)) se le dará a Leo; la normal pasará al sector de la cocina propiamente dicha y la nueva quedará en el comedor de diario -donde actualmente viven la normal y la grande". 


Nuestras caritas de todo-suena-tan-sencillo-cuando-lo-explica-mamá, fueron elocuentes. Este, por supuesto, fue sólo el primer tramo del camino. 


Una vez comprados los 2 artefactos nuevos, mi madre se dio cuenta de que la cocina de gas nueva tenía que ir donde ahora está la cocina eléctrica (que casi no se usa y que se compró durante el 1er gobierno de Alan García debido a la escasez de gas de la época. Tomen mientras, compañeros búfalos). Para concretar esta mudanza era necesario romper el muro sobre el que está la actual cocina porque la nueva es de 6 hornallas y no entra en el espacio de una de 4 (no preguntes tonterías pues, hijita).


-"¿Y por qué no pones la cocina de gas nueva donde estaba la cocina de gas vieja?" 
- "Porque ahí voy a poner la refrigeradora nueva" (no se pidió explicación del porqué de esa decisión). 


Una vez roto el muro, se suscitó la siguiente epifanía: todos los reposteros están muy viejos y hay que cambiarlos. Remodelar los reposteros supone despegarlos de las paredes, lo cual implica retirar todas las cosas de adentro y convertir el primer piso de la casa en un bonito mercado de pulgas. Pero hagámoslo, qué más da. 


¿Qué más da? Tener una cocina semidesnuda te permite verlo todo con mayor claridad, yo diría que hasta te aparece un tercer ojo muy parecido al de Thundera. Ocurre que los reposteros empotrados en la pared habían estado ocultando mayólicas percudidas y paredes descascaradas. 29 años de mi vida estuve desayunando en un muladar y el desayuno estaba tan rico que ni cuenta me di de que me lo estaban sirviendo en un jacal. Afuera baldosas y a lijar las paredes que la peste bubónica en cualquier momento nos visita. Una vez totalmente ultrajado el ambiente, quedó claro que el lavatorio no era el más indicado. Siempre quisimos un lavabo doble y las refrigeradoras, cocinas, reposteros y Alan García nos habían impedido expresarlo de manera apropiada. Entonces adiós lavatorio y ahí sí no quedó nada de nada en este ex-lugar-más-concurrido-del-hogar. 


Actualmente la cocina de casa se parece bastante a la cabeza de un loco calato. Mi familia, albañiles, carpinteros, pintores y Óscar -el jardinero- ("...porque si vamos a estar de obra, de una vez aprovechemos para echar aserrín al jardín...") pululamos por la zona como piojos felices, saltimbanquiando entre mayólicas, viruta, caños y muestrarios de fórmica y trupán. No sabemos cuando terminará la refacción y tampoco sabemos si quedará bien. Lo único que está clarísimo es que mamá está entusiasmada con su proyecto de magnitud importante y eso se disfruta más que un rico caldo hecho con 2 papas y 1 cubito de carne.

lunes, junio 21, 2010

Carne es lo que hay

Hola. Sí. Buen día. Bom dia. Guten Morgen. Bon Appétit (Ja, no sé decir buenos días en francés). Long time, no see. I know. C'est la vie. Tawa Canal Limamanta Pacha (Esta frase última no tiene nada que hacer aquí, pero de alguna forma me sentí en la necesidad de incluir algo en quechua y eso fue lo que se me vino a la mente).

Sex and the City 2, (¡Qué ocurrencia para el retorno, eh!). Los que querían verla ya lo hicieron. Los que querían hacer un big deal acerca de verla, también lo han hecho. Los que querían hablar pestes no han perdido el tiempo ni el filo de sus lenguas en concretar sus intenciones. Los machistas ya la han aborrecido, y las feministas carecen ya de vestiduras para rasgarse. Ya todo se ha dicho sobre las 4 chicas (señoras) de Manhattan y convengamos que enough is enough. 

Ahora, ¿podemos charlar acerca de lo que nadie dice de la peli?  Dale, que sí. 

¡Jamás vi filme donde el hombre fuera tan objeto sexual como en este largometraje! Si quitamos las escenas de Carrie y sus amigas; lo que nos queda son puras tomas de hombres churros y acercamientos de pipís (un par de ellos bien de cerquita, eh. PG-18 at least. Felizmente la bebida me la pedí con hielo, hija).

A ver, no me quejo, pero me sorprendió (¿abrumó?) un poco la situación. Y es que no estamos acostumbrados a ver tanta carne de hombre en la pantalla grande (ni en la chica. Bah, ni en la vida real. ¡Ja!).


Generalmente le dan un papelito loco a un flaco con su sixpack bien trabajado y a ese solo hay que repartirlo entre toda la sala del cine; pero en SATC 2 de principio a fin surgen varias posibilidades pa'comer y pa'llevar (y pa'l calentao de la mañana, faltaba más). 

¿Liberación femenina reloaded? ¿estrategia de marketing para re-asegurarse la afluencia gay a los teatros? ¿excelente casting masculino que fue imposible descartar a los finalistas y tocó incluirlos a todos en la película? 
¡JUM! Jamás lo sabremos. Pero la próxima te voy a pedir, Sarah Jessica querida, que le metas más billete a la producción y hagas el filme en 3D. O sea, si me emocioné cuando sentía que tocaba las semillas del árbol de las almas en Avatar, no soy capaz de imaginar la cantidad de neuronas que incineraría gustosa de poder meterle mi ojo color café a alguno de los boy toy de SATC (que la Mamita Olga me perdone la sinceridad vomitiva que me viene poseyendo, pero es que he estado escuchando Calamaro todo el día y mis dedos se han vuelto aletitas de salmón).

A esta altura creo que ya quedó claro que me importan 5 pepinos encurtidos + 2 berenjenas en escabeche si la amiga Carrie Bradshaw usó un top que decía J'adore Dior en un mercado del Lejano Oriente. Es un hecho de la vida que necesitamos más películas como Sex and the City 2 en el mercado. Ya que estamos y ahora que está de toda moda hacer remakes, aprovecho la oportunidad para pedirle a los broadcasters que saquen al aire una versión de Baywatch pero dedicada a chicas y gays, por fa. Todo bien si de cuando en vez aparece una Pamela Anderson o una Yasmine Bleeth rescatando a algún niñito ahogado por ahí; pero sería ideal si en la mayoría de capítulos los salvavidas están entrenando, secándose el sudor con la camiseta, cortando el césped sin camisa o apareciendo -bien untaditos de grasa- por debajo de un auto deportivo.



COROLARIO:
A quienes no comprenden nada de este escrito y se sienten totalmente desolados por ello, les dejo el trailer de Sex and the City 2. Y a quienes sí entendieron y ahora sonríen -o no- les invito a avanzar el vídeo hasta el minuto 1:35 y además les dejo de pista 3 palabritas: Australian Soccer Team. ¡MA-MI-TA!

domingo, mayo 23, 2010

ta-TÉ-ti

Hagámoslo sin vaselina (pude haber escrito "Digámoslo sin asco" o "Vamos sin preámbulos",  pero sospecho que la introducción que elegí  me va a rebotar más búsquedas en Google. ¡Bien!). 

Va de vuelta: yo me pregunto: ¿qué onda el té? O sea, en serio. Me fui del Perú apenas empezado el año 2007 y Dios es mi testigo de que nadie tomaba té en este país. De hecho, hasta hace poco se podía identificar sólo 2 tipos de bebedores típicos de té: el resfriado y el enfermo del estómago (En esta parte algunos se alzarán a decir "¿y qué pasa con los "té de tías"?". A ellos les digo que durante toda su vida, la Mamita Olga ha sido una ávida asistente a múltiples eventos que en su nombre llevaban la palabra "té": El té de las Damas de San Borja, El té de la Directiva del Club Huancayo, El té de las ex-alumnas de María Auxiliadora, El té de las esposas de los ex-alumnos del colegio militar, y un largo etcétera. Por años he observado a mi madre ir y venir de esas reuniones y créanme cuando les digo que ahí nadie toma té. Dejémonos de inventar por favor).

Como prueba adicional, pongo los adjetivos que mis hermanas me lanzaban cada vez que yo encontraba ocasión para beber té: cuando pedía té jazmín en los chifas; posera, cuando le sacaba el jugo al 2x1 en Long Island Ice Tea de TGI Friday's; alcohólica, cuando quería que me enviaran una caja de "Passion Tea" a Buenos Aires; atorrante (Starbucks no había abierto en la Argentina en esa época). 


Como si en este punto hubiese necesidad de más evidencia, comparto con ustedes que fue el frío bonaerense el que me hizo participar de una costumbre que antes había visto sólo en películas: el té con leche. Resulta que en la Argentina la gente no se reúne a "tomar lonche", sino que "a tomar el té". Algunos toman cualquier cosa menos té, pero hay muchos que efectivamente mezclan té, leche y el edulcorante de su preferencia.
Y bueno, convengamos que de 28 millones de peruanos, un porcentaje mínimo tiene anotado en su agenda "Té a las 5pm con fulanito".


¿Pero qué pasó, entonces? En 2008 vine de visita corta y una amiga me sorprendió preguntándome si quería tomar té burbuja. De inmediato pensé que se trataba de alguna bebida gasificada y como no soy fanática de la gaseosa (a menos que venga mezclada con licor), pues decliné la invitación. 

Luego de investigar un poco, recién este año probé el famoso bubble tea. Debo decir que fue una experiencia traumática en la cual tanto la garganta del amigo @uterope como la mía fueron brutalmente desvirgadas por una recatafila de pelotas de yuca (tapioca, mandioca, la misma vaina). 

En conclusión: el té burbuja fue una experiencia para no repetir y nunca más atinada la expresión gringa de not my cup of tea.

Ya en 2009 volví a pisar tierra nacional por un plazo breve y, dado el cambio de estación de ese momento, todo el mundo tomaba té helado. No me pregunten cómo, hoy en día la lista del mercado de casa incluye al menos un six pack de Free Tea o Lipton Tea o Whatever Tea. Yo no entiendo cuál fue la estrategia de marketing (y yo soy marketera) y mucho menos la idea publicitaria (también soy publicista) detrás del boom del té en el Perú. 

Lo único que tengo claro es que, luego de 3 años de desmesurada ingesta de teína por parte de los peruanos, debemos ser sin duda la población más estreñida del mundo (Sólo detrás de China e Inglaterra. Esos pobres nos llevan siglos de ventaja). Y nada, que Dios y el ex-lax nos ayuden. 

lunes, mayo 17, 2010

La verdad de la mentira (*)

Todo el mundo sabe que la moda se reinventa constantemente (y quien no lo sabe, pues entérese). Lo que usó tu mamá ahora lo usas tú. Con su vuelta creativa agregada, es cierto, pero básicamente es lo mismo. (Convengamos que la elastimona del ayer fue el body de los 90s, que hoy -2010 nada menos- está volviendo en su versión nuevo milenio y sabe Dios cómo le iremos a llamar). En virtud de esto, hace semanas vengo haciendo observación y análisis del nivel de engaño en el que nos gusta vivir sumergidas a las mujeres.

A ver, ¿qué onda el legging? Son como pantimedias gruesas ¿cierto? Es indistinto si su material es algodón, elastano, látex, spandex o whatever; el punto es que los leggings son un ejercicio mejoradito de las medias de nylon.

Yo te pregunto, amiga esclava de la moda: ¿tú sales en pantys a la calle? (Si la respuesta es sí; deja de leer esto de inmediato y anda conversa con tus padres, te pido por favor). Si la respuesta es no y viene provista de sorna, como quién dice "¿quién podría ser tan desquiciada de salir únicamente en medias veladas a la calle?", ¿te puedo preguntar, corazoncito, por qué no te causa reparo alguno calzarte un legging y ponerte apenas un trapito por arriba y listo el pollo, vamos a bailar?

Yo no tengo una explicación o sustento para esto, y al tiempo mírame cómo tengo el cajón del ropero lleno de leggings de todos los colores. Es una hipocresía absoluta y me revuelco en ella como marrano en el barro (con legging, obvio). Tratemos de ser dignas, chicas: la verdad de la milanesa es que estamos en calzón en plena calle y a nuestras madres, hermanas y amigas no le hace el menor ruido esta situación. Se acabaron los vestiditos híper-cortos que te hacen sentir un poco putita... ¡ponte un legging debajo y que tus amigos te llamen Sor María de Todas las Gracias! Really, o sea, con legging o sin él, el vestido te sigue quedando a la mitad de las nalgas, mi vida. No te engañes.  Asume no más. La vida es así, lo que no te mata te hace más fuerte y, para efectos de los ojos masculinos, igual estás en pelotas. 

La de abajo es una foto referencial de los ojitos de aceituna que ponen los chicos -pobres, en verdad- cuando ven un par de patrullas** embutidas en el famoso legging.


Y nada, como la única manera de liderar es con el ejemplo, yo empiezo: mi nombre es Laura Zaferson y varias veces por semana salgo en calzones a la calle. Mamá, hermanas, amigas: mis posaderas cachetean el viento con bastante regularidad y es importante que sepan que eso no va a cambiar (a menos que pase de moda ¡obvio!). Así que por favor quiéranme así tal cual soy, porque esto que ven: ES LO QUE HAY. 


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*Con algunas "s" de menos, el título de este post me lo ha prestado Mario Vargas Llosa. 
**Patrullas: Patas, piernas. Ya pues, no seas lenteja (lento).


martes, mayo 04, 2010

El tamaño nunca fue tan importante (hasta ahora)

Una de las cosas más increíbles que nos ocurren a los seres humanos es aquello que tiene que ver con las mentiras que compramos sin el más mínimo regateo. No hablo de las falacias que nos dicen (¡ese es un cuento totalmente diferente y sobre el que ya elaboraremos!) sino de las que uno mismo combina, construye y culmina con la misma pericia que un arquitecto ejercita -sirviéndose de una chancadora de piedra, una mezcladora de cemento y una piara de obreros- para levantar un rascacielos que va desde el 5to subsuelo al penthouse.

Y es que los fraudes que gestamos y luego compramos pagaderos a 3 millones de cuotas y con todos los intereses del caso, son inconcebibles. Uno se convence de cosas insólitas y tiene el cuajo de irlas repitiendo por la vida con la seguridad y el ego de la primera chica del salón a la que le crecieron las tetas (Santa Natura: sigo esperando mi momento, eh).

Pongamos como ejemplo a mi hermana. Casada, 2 hijos, linda casa, linda vida, una típica qué-chinche-me-caes-de-lo-bien-que-te-va kind of girl. 

Ahí donde la ven, toda profesional, exitosa y saca pica, mi sis estaba convencida de que para comprar tampones, ella debía hacer una comparación mental entre el tamaño del tampax y the manhood of my brother in law. ¿me explico? O sea, uno entra al supermercado, llega a la góndola de higiene personal, pasa los jabones, cremas y ceras depilatorias y llega al rincón de las toallas higiénicas y tampones. Acto seguido, se pone a pensar si su significant other es small, medium o large (Claramente estas medidas NO TIENEN NADA QUE VER con el flujo menstrual, no, no, imagínate qué tal ocurrencia; sino que están obviamente relacionadas con los dotes peneanos del marido/novio/booty call de turno.¡Pero si está clarísimo!).

A ver, yo no soy la canchera de la familia (¡tan apropiada esa "n" al medio, eh! jaja), pero sabe Dios cuántos inhaladores Ventolin habrán sido necesarios para que mi asmática hermana llegue a este nivel de alucinación. Es cierto que en casa ejercitamos mucho nuestra capacidad de inventiva (yo tengo una teoría que tiene que ver con que la Mamita Olga -con la ilusión de que sus criaturas estén llenas de fósforo- nos dio de comer pescado antes de tiempo. Al menos un centenar de espinas debemos tener clavadas en el cerebro, de otra forma no me explico cómo aparecen estas ideas en nuestras cabezas), pero lo que también es cierto es que mi hermana querida supera toda mi habilidad para la simbolización y el pastrulaje. Y eso que yo pongo a conversar a los dedos de mis pies (y otra vez tengo que acordarme de no compartir tanto). 

Pero, a ver; ¿cuáles son las conversaciones posibles respecto a este tema, digo yo? ¿Quizá una mujer en un baño de discoteca cuchicheando con su amiga que ella no puede usar tampones porque su marido es un aventajado de proporciones? (o, convengamos, nadita dotado que no le calza ni el small / mini) ¿O quizá una charla de shower donde una dice "mi novio es OB large" y la trampa undercover se ríe para adentro y piensa "ese no pasa de Stayfree medium". Ja, ja, ja.

Y es que mentiras así son las que nos gusta comprarnos. Así de locas. Como mi hermanita linda. Como yo. Como el pescado que llevamos dentro. Ese mismo que como deben sospechar, es un salmón :) 

Posted by Picasa

lunes, abril 19, 2010

Veo, veo ¿qué ves?


Así como Cristo tiene un juego de clavos que le atraviesan pies y manos, yo ostento un dardo a la mitad del pecho, que más allá de hacerme doler el esternón como una condenada, me provoca una cantidad de dudas que sobrepasan mi habilidad para contarlas (A propósito, ¿alguna vez han pensado hasta qué número saben contar? Yo sé decir un montón de números, pero lo cierto es que no sé exactamente que tan lejos puedo llegar diciendo un dígito tras otro sin detenerme. En fin). 

Y bueno, que mi madre me perdone por lo que procedo a escribir, pero yo veo pipís por todas partes. My name is Laura and I do live in pipiland (“Hello Laura”). Por las paredes, en las veredas, en el respaldo de los asientos del bus, dibujados con esmero en el polvo que cubre los autos de la calle, en las mayólicas de los baños públicos y privados (wtf?), grabados en el cemento fresco de alguna construcción in progress, y así y así, como una suerte de “Paseo de la fama de los penes”, los habitantes de Lima me han hecho testigo de la pipificación de esta urbe que me acoge desde que nací (aunque para ser justos, cuando he vivido fuera también he visto un montón de pipís. Ja, ja, ya salió la cochinada. Estos blog-leyentes, caray). 

La pregunta en cuestión –el dardo, that is- resulta siendo: ¿¡qué diablos le ocurre a estos pornógrafos wannabe?! No entiendo. ¿Cuál es el móvil para llenar cualquier superficie limpia con un remedo de pene (algunos incluso se esmeran en los detalles, sólo faltaría que firmen y cobren por exhibición)? Responsabilizo a los maestros de escuela que no pusieron coto a esta situación cuando sus alumnos –con claro síndrome de miedo al vacío- repletaron de miembros ¿viriles? cuanta silla, carpeta o escalinata pasara por sus ojitos pajeros y sus jetas colgadas.

Recuerdo con especial estupor cuando me encontré por primera vez con uno de estos garabatos: era la época de exámenes bimestrales y a uno lo mezclaban con gente de otros salones para evitar plagios y demás. De la nada me vi en un aula ajena con gente que coincidía conmigo únicamente porque nuestros apellidos empezaban con la misma letra. En medio de esa confusión, alcé la ceja y arqueé el cuello frente al dibujo plasmado en mi carpeta de turno. "¿Qué carajos es eso?", pensé. Luego, la ceja y el cuello se acompañaron de los ojos de huevo frito cuando una jovencita de otro grado –Atención exalumnos: su apellido es con Z- muerta de risa se sentó encima del mamarracho aquel y empezó a emulsionar sus carnes –que no eran pocas- sobre el esperpento. Yo no sabía que estaba pasado pero sabía que estaba mal, muy mal. Ese pasaje de mi vida fue equivalente a cuando Eva mordió la manzana y se dio cuenta que estaba calata; a partir de ahí, los penes me persiguen y los veo en todas partes. Y nada, el día de mi juicio final -cuando Dios me coja confesada- cuento con que sabrá disculpar mi distorsionada capacidad de simbolización y me dejará pasar sin peajes ni roturas de mano, hacia la nube donde pululan los píos de corazón. *sigh*

Como atinado corolario del texto que les dejo aquí, les comparto este viral que está buenísimo. Ojo, es PG-18.

sábado, febrero 27, 2010

Tres cuestiones tres (*)

Dicen que la distancia es el olvido, pero en este blog claramente no concebimos esa razón (es pertinente comentar que nos agrada la versión de La Barca que hace Luis Miguel. Listo, lo escupimos: los cuadríceps se nos tornan trémulos cuando pensamos en El Sol). Y es que por más que yo dejé el nido familiar hace varios años, no he logrado despercudirme de las viejas mañas aprendidas en él; y ahora que he retornado a esta residencia samborjina convivo con el diario darme cuenta de que la mamita Olga mantiene intactas sus particularidades y, si acaso, las ha potenciado llevando el término reloaded a un nivel impensado, prodigioso; vamos, altamente diestro.


Cuestión 1, la mamma mía ejercita su incorrección política con la furia de un adolescente urgido. El otro día me preguntó si yo me inventaba este blog. No madre, cómo crees. le dije. ¿Entonces quién es el que te dejó la marca en el cuello a los 21 años? me sorprendió. Ay, mami. ¿qué te importa? repliqué ensayando frescura. Yo creo que es fulanito, sino también puede ser menganito. tentó, vivísima. Ja, te veo bastante aplicada Olguita ¡bien! (Los que me han gozado -¡epa!- dirán que soy caradura al sacar al frente de esta forma a la mujer que me ha dado de lactar; así que para quedar even con ella les cuento una mía de la que no dejo de reírme: hace como 4 años salía con un chico al que le dije que el grado de summa cum laude me parecía de lo más pretencioso. Hace poquito y a través de linkedin -mira qué moderna tu tía Lauris- me enteré que aquel querídismo tenía ese laurel académico. Mamita, ¡no hay duda que soy tu hija!)

Cuestión 2, ¿qué onda el teléfono inalámbrico nómade? A ver, entiendo el concepto "sin alambres" y que qué lindo. No obstante, aún pienso que el aparato este debería procurar estar colocado en el dock cuyo espíritu es precisamente ese: ¡contener el teléfono! Supongo que tras años de sentirse encadenada a la pared por culpa de las primeras versiones del invento de don Graham, hoy en día mi mamá se permite la obscenidad de pasearse por la casa en un charle que te charle que pareciera no tener fin, pero que cuando lo tiene nos deja como corolario que el aparato telefónico aparece en el baño, en el jardín o en las escaleras. Nunca le den un bluetooth a mi mami que estoy segura que sale calata a la calle. (Call it even #2: hace poco salí en toalla al balcón de casa y tenía el celular entre el hombro y la cabeza. Al levantar el brazo para colgar la toalla de mano ¡zaz! se me cayó la del cuerpo. Quedé desprovista de toda prenda y a la intemperie. Eso sí, el celu ni se movió y la persona con la que hablaba nunca supo que al otro lado de la línea había una chica desnuda)

Tengo una cuestión 3, pero soy marica y no la soltaré. Convengamos que la mamita Olga me echaría a patadas de la casa y en ese caso no podría acogerme al refrán del que me colgué para volver a este hogar: quien se va sin que lo boten, regresa sin  que lo llamen. Perdonen la tristeza (**).




(*) El título capicúa hace referencia a la foto que ilustra este post, la misma que ha sido tomada del Facebook una muy querida ex-conviviente. Detalle curioso: las 3 formas de hacer el número 3 con las manos corresponden, en sentido horario, a Brasil, Argentina y Perú. ¿Qué interesante no?
(**) Vamos César Vallejo, todavía.  

miércoles, febrero 10, 2010

La asustada (sin teta)

Está claro que el niño que en el pasado recibía múltiples lapos en la nuca es el hombre del presente que porta 3 celulares y está anotado en la waiting list para el Nexus One. También es un hecho que la niña que en el pasado fue al menos entrada en carnes -trozudita prefieren algunos- es la mujer del presente que constantemente se siente una vedette cuando se pone alguna ropa un poco apretada. Convengamos que a mí en el cole nunca me metieron un lapo; convengamos también que yo de chica no dejé pasar una sola comida. Vamos, nunca fui la más gorda del salón, pero bien cerquita que estuvimos (¿les había comentado que lo que más me gusta de mi cercanía a los 30 años es que me llega todo? Bah, ahora lo saben).

¿Y qué estragos me ha traído mi pasado, digamos, contundente? Pues que en el presente sigue vigente mi alma de gorda. No puedo con ella. Mis caderas que parecen carreteras (AKA "el caderón playero") me persiguen a una velocidad que soy incapaz de rebatir y ni todo el amor que hay en mi corazón (que es un montón, sépanlo) ha logrado querer a esa porción desbordante de mi ser. Las personas que hacen deporte -esa gente que es toda festiva y que parece carecer de problemas- siempre me recomiendan involucrarme en alguna disciplina física que me ayude, al menos emocionalmente, a superar mis traumas de cadera, pero la verdad es que me da flojera invertir tiempo y dinero en ese pedazo -y qué pedazo eh- de mi cuerpo que no va a desaparecer, porque lo mío no es un problema de peceto o trasjamón, sino que yo más bien sufro de una pronunciada colita de cuadril (y mira todos los cortes de carne que aprendí en la Argentina. Ojo, eh)

Lo peor de esta situación es que estoy absolutamente sola en la cruzada puesto que yo nací Zaferson y mis hermanas nacieron Mendoza. Es decir: mis sissies tienen bubbies y yo no (Pude haber dicho que yo tengo caderas y ellas no, pero sentí el impulso de contarle al mundo sobre las tetas de mis hermanas. Es que yo no me hundo sola, carajo. Al menos esas dos vienen conmigo). O sea, mi ausencia de carnes en el entrepiso de mi anatomía hace que mi planta baja se vea aún más importante (De pronto aluciné a Jordi Puig diciendo: "Esto es lo que vendría a ser el cuerpito latino de tu tía Lauris"). No obstante, aún cuando batallo esta gesta en solitario, mi familia y amigas feel my pain in every way the can, y es por eso que hace poquito recibí un regalo tan escandaloso como lleno de amor: dos pares de sostenes con harto push-up. Ambos son de la línea PINK de Victoria's Secret y con ellos -se presume- que mi cadera se verá más pequeña. 

Yo sé que esto suena a disparate pero me estoy basando en la pura geometría espacial para afirmarlo. Dios sabe que la que suscribe es una persona de letras, pero flaco, dame chance una vez por fa. Ya sabes, mis push-ups y yo te hemos prendido una misionera.  

lunes, enero 25, 2010

Everybody has a lucky number

La vida me ha enseñado que no es posible relacionarse sentimentalmente con tu ideal de persona. Olvídate de lo de adentro, eso no nos interesa el día de hoy. Yo me refiero a la pura carcasa, a la envoltura hermética de papel de regalo que uno -en la soledad enajenada de su habitación- imagina que debiera mantener perfectamente atrapado a ese ser con forma de cisne o lagarto -quién sabe- que te hará feliz con su facha.


  • A la mamá de Noelia siempre le gustaron los chicos de cabellera oscura, frondosa y enrulada; sin embargo, ocurre que su marido se afeita la cabeza como si fuera un skinhead. 
  • A mi amiga del cole se le cae la enagua por los pelirrojos ¿alguna vez salió con uno? JAMÁS (eso sí, le sobran los chinos, negros, rubios, morenos y -ejem- varios etcéteras). 
  • A mi ex-roommie -la dulce A-, siempre le gustaron los morochos y -quién podría explicárselo- lleva años de novia con un danés. 
  • Yo una vez cometí el error de mencionarle a la Mamita Olga que me gustaban los chicos altos; lo siguiente que supe fue que empecé a salir con un muchacho más bajo que yo, y luego con otro aún más bajo (Y felizmente de ahí cambié de giro. No sé qué hubiera sido de mí si seguía por esa senda. Tal vez hoy tendría una programa de televisión llamado Laura and her midgets. FTW?)
Y así, creo que de todas las personas que conozco ninguna se ha terminado relacionando con la amazona que soñaba o el adonis que pensó. Cosas del Orinoco, que yo no sé y -convengamos- tú tampoco.

Por eso yo recomiendo no tener un tipo específico de candidato. O bueno, si es muy necesario que tengas uno (dados tus trances obsesivos compulsivos que te pido por favor que no me cuentes), entonces sostengo que estaría bueno que tu tipo sea bastante genérico. Es más saludable y en verdad no hay pierde. A mí, por ejemplo, me gustan los hombres limpios (nuevamente, esta fórmula es un primer filtro y funciona sólo juzgando el exterior. Estoy segura que el flaco que le disparó a Lennon y firmó su confesión como Holden Caulfield -J.D. Salinger lo perdone- era pulcrísimo; pero no por eso le voy a meter mi celu al bolsillo ¿no? ¡JA! Qué caradura yo, jamás le metí nada al bolsillo a nadie. En fin). 

¿Bastante amplio eso de "hombres limpios" no? Bueno, this is the best that we can do so far, hun. En este momento hay 3 billones de hombres en el mundo. Réstale los mugrosos, te queda 1 billón (Ay pues, son bien cochinos los hombres ¿ya?). Quítale los que están taken, te quedan 500 mil, sustráele los que no viven medianamente cerca a ti, te quedan 1 mil (En este blog no creemos en las relaciones a larga distancia. Sin embargo, miramos con ternura y admiración a quienes salen triunfadores de tan tremenda empresa amatoria).

¿Cuántos nos quedan? 1000 hombres una vez terminado el primer filtro. ¿Dime si no nos ha ido re-bien? ¡Son 1000! Corazón de mi vida, alguno tiene que quedar de ahí ¿no? (Si crees que no, anda hazte amiga de la obsesiva compulsiva de más arriba. Ella te va a entender, porque yo no)

Eso sí, por el momento no te pongas a pensar en el segundo filtro, reina. Alégrate un poquito de esta primera etapa ¿ya? Tiempo para ir a llorar a la playa, queda harto.

miércoles, enero 13, 2010

Dr. Laura Love.

Entre las muchas hipótesis que escupe mi organismo a velocidades insólitas,
sin duda las que más me gustan son las relacionadas al género y al estado civil.
Sobre las primeras nos ocuparemos oportunamente;
acerca de las segundas les quiero contar hoy.
Va mi teoría.

Yo digo que hay 3 formatos de "estar":
(1) solter@, (2) en pareja y (3) solter@ de vacaciones. ¿me explico? ¿no? (¿alguna vez lo hice? ¡ja!) 

Here we go:


  • Solter@ es solter@ pues, ¿qué más va a ser? Sales con amig@s, te presentan amig@s, miras a candidat@s en bares y algunos de ell@s te miran de vuelta. El ritual infructuoso del apareo común over and over again (estuve investigando, y esta danza se practica entre muchísimas especies animales y, debo decir, en su mayoría con bastante más elegancia que nosotros los humanos, sino pregúntenle a los románticos delfines).
  • Emparejad@ es, a todas luces, quien tiene novi@, espos@, concubin@, etc, etc. Meaning he / she is taken, so back off y ensaya mejor tus técnicas de apareo, hun. Quién sabe, tal vez el siguiente te toque a ti. (blink, blink)
  • Ahora, solter@ de vacaciones es, como claro está, el ser que -además de carecer de relación sentimental alguna- no se encuentra en su lugar de residencia común -está de viaje- y no tiene muchos testigos que puedan hacer escarnio de su persona -y sus actos vacacionantes- en redes sociales, cañas sociales, anzuelos sociales o en cualquier tipo de artículo de pesca social que se nos ocurra en este momento. El solter@ de vacaciones es el estado camaleónico que le permite a una chica -comúnmente decorosa en su lugar de origen- embutirse en un vestido rico y apretadito para luego entregarse con relajo extremo al intercambio de salivas con 2 o 3 muchachos en una misma noche. ¿Total? se pregunta la chica. ¡Si estoy de vacaciones! se responde ella misma. Es este mismo trance el que convence a un chico -usualmente correctito y pegado a la letra- para abordar mujeres de razas insólitas exóticas y acto seguido empezar a vomitarles cargos gerenciales, acciones en la bolsa y quién sabe qué más mentirillas blancas con tal de beber al menos un tantito de los jugos novedosos y agrestes de cualquiera de las ajenas lugareñas (convengamos, la primera que caiga). 
¿Ahora sí me explico? Si no se entiende, les recomiendo que visiten esta página. 

La pregunta es. ¿Por qué se da esta situación? Si la chica se divierte de esa forma en un fin de semana común: player. Si el chico realiza la mencionada práctica un día cualquiera: evil people. Ahora, si cruzaste la frontera, te escapaste a provincia o apenas superaste el peaje de Bujama (ja), no te preocupes ocurrente lector: welcome to the jungle and enjoy the ride. 

Bien hipócritas somos ¿no?


DISCLAIMER: en este blog creemos que los 3 estados mencionados son válidos y decisión de cada uno. Sin embargo, sentimos la obligación moral de aclarar (convengamos que mi madre lee este blog. Todos digan "Hola Mamita Olga")  que no estamos de acuerdo con el "emparejad@" que por periodos cortos pretende volverse "solter@ de vacaciones". O sea, en esta bitácora somos liberales y auspiciamos la palomillada, pero de ninguna forma nos agrada la bajeza. Y no nos pregunten porque escribimos en plural, god dammit. 

martes, diciembre 01, 2009

locamál


Una nueva preocupación invade mis pensamientos: tengo o creo tener o la mamita Olga me ha dicho que tengo una muletilla. Estoy histérica. No me gustan las frases o expresiones que ayudan a completar vacíos en los diálogos; y en realidad prefiero quedarme callada antes que caer reiteradas veces en el judicial "Es correcto", el notarial "Conforme" o el siempre usado y casi fúnebre "Así quedamos".

Pero qué pasa, hace más o menos 10 días mi mamá me hizo notar que, mientras charlábamos por teléfono, yo repuntaba nuestras conversaciones con un repetitivo "Es verdad" (por favor pronúnciese como esverdá). Como es de esperar y en entera concordancia con las particularidades que me califican, me negué a aceptar la imputación de mi progenitora y argumenté que su sentencia era infundada dado que nuestra llamada telefónica sabatina no había alcanzado los cinco minutos cuando ella realizó la aseveración de mi handicap verbal (a mi me hubiera ido re-bien de abogada, no hay nada que hacer). 

Como también debe ser de esperar, mi madre dio el objection overruled del caso con un "Te lo iba a decir cuando viniste en octubre pero me olvidé". Y nada, como solemos hacer cuando no estamos de acuerdo, nos pusimos a hablar de perejiles, tubérculos y otros temas muy alejados de la consabida muletilla objeto de discusión (Esta técnica es muy saludable, la recomiendo mucho). De pronto, cuando ya estábamos enfrascadas y salivantes en medio de un nuevo tópico, de entre las cenizas apareció un nuevo y acuchillante esverdá para romper la elocuencia de la cháchara.

Maldita sea, pensé. La mamita Olga no me dijo nada. Ella es así, cuando saborea no habla.

Y nada, desde ese día no puedo dormir y tengo pesadillas con millones de personas que me persiguen para darme de muletazos. Adicionalmente, he puesto en práctica 2 actividades:

  1. Estoy combinando mi muletilla vieja esverdá con otra nueva que se llama ciertoés. Me va regio y me siento mejor. 
  2. Además, con la intención de no sentirme sola en mi discapacidad, he dedicado los últimos días a identificar las muletillas de los demás. So far, le hice saber a la muchacha coreana de la lavandería que, en mi opinión, ella dice mucho "Gracias, eh" (por favor pronúnciese graciasé)

Por favor, queridos blog-leyentes, amigos y familiares, les pido su colaboración. De este hoyo idiomático tenemos que salir.

sábado, noviembre 14, 2009

No tiene talento pero irá a tu casa en navidad (*)

Cuando yo era chica la mamita Olga recurría mucho a parábolas para educar a mis hermanos y a mí, y además hizo lo propio con los muchísimos alumnos que pasaron por sus aulas (¿yo les había contado que mi mamá es profesora de primaria? Se retiró hace muchísimo, pero sé lo que les digo cuando afirmo que "una profesora nunca deja de ser profesora" -esto último tendrá muchas interpretaciones y todas serán verdaderas, así que cuidado con lo que interpretan. Jeje).  De todos los recursos bíblicos de la Mamita Olga agotó, sin duda el más utilizado fue el de la parábola de los talentos, que básicamente compara las capacidades innatas de cada persona con la cantidad de moneditas que un amo entrega a sus siervos (se me acaba de ocurrir que, si así lo quisiera, un ciervo podría ser siervo. O sea, si el venadito tomase un cursito de servicios, técnicamente... podría ser siervo ¿no? Think about it). 

Y bueno, mi mamá siempre sostuvo que nosotros, sus hijitos, teníamos talentos muy diferentes y que debíamos aprovecharlos y potenciarlos para ser cada día mejores personas.  No sé si mis hermanitos habrán procedido igual, pero luego de la repetición Nro. 500 de la consabida parábola, yo me hice una listita mental de los rubros en los que me consideraba de alguna manera talentosa. No está de más mencionar que, con el correr del tiempo, gasté varios lápices y tajadores -igualmente mentales- tachando actividades para las que ciertamente no tenía talento alguno (irónicamente, aquel tache y re-tache confirmó un talento que sí tengo: el de inventarme que tengo múltiples talentos).

Y nada, hay algunos que hacen deporte, otros que son capos en números, algunos muy iluminados para escribir y muchos con gran actitud para la venta. Por mi parte, creo que mi talento más logrado es saber hacer como pavo.




Los que acompañan este vídeo son obviamente 
personas que incentivan mis delirios de Dr. Doolittle. 
Ah, también sé hacer como loro 
pero eso ya lo dejamos para otra oportunidad.




(*) El título se obtiene del estribillo rumbero "No tiene talento pero es muy buenamoza" y el hit navideño "Ven a mi casa esta navidad".

viernes, setiembre 11, 2009

Sin membresía en el Kennel Club.

¿Has visto cuando posees un amig@ que tiene un defecto oculto y que tú –ay, tan despistad@- sólo lo notas una vez que ya le has tomado cariño y entonces dejas de ver este desperfecto como algo negativo y más bien lo consideras un detalle pintoresco de tu querida amistad? ¿No? Bueno, a mí me pasa todo el tiempo. Es más, sospecho que aquello me ocurre porque yo misma tengo un defecto oculto con el que mis seres queridos se dan de trastadas (ojo al piojo: sólo uno de mis defectos es camuflado, los demás son toditos bastante evidentes y no vamos a ocuparnos de ellos en la fecha corriente pues, aunque se vocifera lo contrario, todavía nos queda un poco de ¿dignidad?).

Y bueno, mi área de mejora escondida es la ingratitud: me lo dice mi familia, mis amigos, mis extraños y gente que no tendría que decirme nada pero igual lo hace porque bueno, si es rápido y si es gratis, why not? (Calamaro dixit). Vale la pena -y la alegría, claro está- aclarar que la que suscribe no es del tipo de renacuajo infeliz que no se deshace en varios thank you, danke y grazie frente a los demás –demos el merci por sentado- sino que mi falta se agradecimiento tiene base en que soy una pagada de mi suerte (Mamita Olga dixit).

Y es que me olvido. Simplemente me olvido de llamar por teléfono, de enviar e-mails, de contar cómo me va y esas cosas que la gente normalita hace sin necesidad de que se lo recuerden. Es muy feo lo mío, lo sé. Merezco que retroceda el tiempo y que, siendo otra vez una niñita, mis padres se hagan de una vida llena de lujos y excesos a costa mía llevándome a castings para que salga en comerciales de televisión. Incluso merezco ser elegida para filmar un spot como el de Pedigree donde una princesita de carré inmaculado mira con precoz y escatológica lujuria el popó durito de su guapa mascota.


No puedo ser la única a la que esta publicidad le parezca una malcriadez.

Veamos el detalle:

WTF?

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Mientras tanto, en TwitterLand: cuando dije esto me refería a esto.
Sígueme @lazafer

viernes, setiembre 04, 2009

Ay, que no se me escape.

¿Alguna vez tuviste un momento de revelación en la vida? ¿Una epifanía, una iluminación sin precedentes, una situación que te liberara de la catarata imaginaria que invadía tus ojos? ¿No? Bueno, en un ratito te consolamos mi querido e inmanifestado corazoncito. Ahora déjame que te cuente -limeño o no- la bajadita de reyes que me aconteció hace poquito.

Yo tuve una tortuga cuando era más chica, sobre ella conté un poquito o más de la cuenta en julio de 2006 y junio de 2009 (Para que sumercé vea que venimos compartiendo las cosas que ocurren desde hace bastantito ¿eh?). Ahora, como parte del entrenamiento de crianza, el Papito Alfonso me enseñó a diferenciar hembra de macho por la forma de la base de su caparazón. Ojo al piojo: si la base es plana, la susodicha usa calzón -o debería, qué sabe uno de la intimidad de su mascota- y si es concava, calzoncillo es lo indicado para que vista la tortuga.

Aprendida esta lección no fue difícil notar que mi tortuga era mujercita y, aunque nunca le conocí novio, no puedo aseverar que en realidad no lo tuvo porque Gertrudix era como su dueña, o sea parca para compartir las cosas que le provocan mayor intensidad a su rutina de sístole y diástole (bueno, bueno: tímida para los temas del corazón) y, la verdad, antes no me interesó preguntarle tampoco, pero ahora sí quisiera saber si Gertu tiene Facebook o Twitter (follow me @lazafer), si alguien la tiene en MSN o GTalk, o si existe alguna señal ahumada que le llegue a sus ojitos de pasita bañada en chocolate bitter, porque tengo una inquiry muy importante para hacerle:

Gertudrix de mi vida, ¿tú sabías -mamacita linda- que tus primos de las Islas Galápagos tienen un penecito de 40 centimetros? Cualquier cosita, te dejo material de apoyo:


Winner de las Islas Galápagos hospedado en el Zoológico de Buenos Aires.


Publicidad -de muy poca onda- para cremita WONDERFUL hecha en base a tortuga
(¿usarán el pipí para esto? Digo, con 40 cms se llenarían unos cuantos potecitos)

Tuitera equivocadísima que, para tener mayor éxito en su negocio spammer
debería terminar su frase con BY A GALAPAGOS TURTLE WOOHOO!!

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3era Aventura del Pezweon - 2da temporada
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¿quién es este weón on? es el pezweón, pezweón. un pez con un par de testículos rosados que nace de la boca de todos. tú y tus amiguitos lo nombran cada vez que terminan una frase. no, nada. esto no quiere decir que no nade, sino que ¡¡¡no, “nada”!!! no tiene expresión alguna, le pueden pasar muchas cosas y siempre tendrá la misma cara. no sonríe, no llora, no nada, flota. ése es el pezweón, pezweón.

El pezweón llega a ustedes gracias a Carlos Banda y Andrea Tataje.
escríbeles a: elpezweon@gmail.com o visita
la página del Pezweón en Facebook.

jueves, agosto 27, 2009

When you are old and grey (*)

Convengamos que no soy la mujer más tecnológica que hay. En realidad, creo que ninguna persona de mi entorno familiar es precisamente amante de la novedad en cuanto a lo que gadgets se refiere; digamos que somos una vintage family devota de los clásicos (también podríamos decir que todo portador del gen Zaferson -natural o adquirido, la mamita Olga no se salva- carece de capacidad alguna para entender esas cosas locas tipo los blackberries -a menos que éstos formen parte de un cheesecake- o los celulares con personalidad múltiple que se creen cámaras, radios, equipos de sonido o grabadoras -en mi opinión deberían abrirles un galpón especial en el Hideyo Noguchi; pero ¿para qué aceptar la realidad si es mucho más cool llamarnos vintage family?).

Sin embargo, qué pasa cuando una noche, antes de irte a dormir, te miras en el espejo del baño y descubres que tienes un asomo de cana? (O sea, no una "cana-cana" sino que un pelito de 5 cm de largo que no es blanco ni gris sino que más bien color cobre. Como yo tengo el pelo marrón, opino que aquella hilacha loca era una cana wannabe. Es eso o estoy empezando a volverme rubia a razón de un pelo cada 28 años). Lo que pasa en estos casos es que, para contrarrestar la inminencia de tu vejez, debes hacer algo loco e inesperado, algo que jamás pensaste que serías capaz de concretar. En mi caso: abrir una cuenta en twitter. Inmediatamente me sentí lozana y reluciente.
En la barra del costado de este su seguro servidor blog pueden encontrar "la vaina" que puse para que "me sigan" (a propósito, ¿nadie siente "cosita" de que "lo sigan"? Yo creo que algún palteado debe haber ¿no?)

Ahora, una vez que ya eres joven de vuelta (porque tienes Twitter) y que ese pelo cobrizo fue arrancado de tu cabeza (¿cómo lo iba a medir si no?), ¿de cuál pepa tienes que tomar para asimilar que a un piojo de 8 años le va mejor que a ti en ¿Qué dicen de mí? de Facebook?


En mi caso, realizo vídeos calientes y los subo a YOUTUBE.





Es lo que hay, che.

(*) El título me lo prestó W.B. Yeast. O mejor dicho, lo robé de su hermoso poema.

domingo, agosto 02, 2009

ándate a bañar, oye.

Convengamos que ducharse es un placer. Aquel que piense negativamente sobre el momento festivo que involucra agua y jabón recorriendo el cuerpo tiene dificultades y debe conversar con sus padres (sólo están excusados los jóvenes en pleno brote hormonal ya que está científicamente comprobado que éstos pasan por un período de asquerosidad que únicamente se cura cuando dejan de ver "las rodillas raspadas de la pesada de al lado" y empiezan a ver "el buen par de piernas de su vecinita" –hablo de los púberes, no de los eternos onanistas que deberían vivir en los puntos de acopio de los parques dado que son un costal de paja con patas).

Si dormir no fuera mi actividad favorita de la semana, cada mañana tomaría una ducha de 2 horas o hasta que se me arruguen los dedos o hasta que el baño quede tan pero tan blanco por el vapor que parezca que éste no es tal cosa sino leche pura y sabrosa. Pero, como dormir es mi actividad favorita de la semana y toda mi vida he compartido el baño con alguien más, de lunes a viernes me baño en 10 minutos (pero me visto como en 45, ni yo misma lo comprendo) y los fines de semana si ejercito mi derecho a remojar las carnes hasta que mis toallas se mojan solas por el nivel de humedad que se forma en el pipiroom. Ahora, tanto en mis duchas cotidianas como en las extraordinarias sigo una misma rutina:

Abro la llave del agua y me quito la ropa mientras ésta se calienta –no la ropa ni la blogger sino el agua, el agua es la que se calienta, a ver, concentrémonos (dato importante: la posibilidad de entrar a la tina y dejar que me caiga agua fría encima me aterra más que conseguir trabajo en Camboya bordando el nombre de Thalía en cada una de las apestosas prendas de su más apestosa línea de ropa. Sí, odio a Thalía y no, no tengo un motivo). Entro a la ducha y me mojo (en este punto empiezan a caer de mi cabeza varios "ganchitos negros" que por algún motivo se esconden y nunca logro encontrar cuando "busco ganchitos negros en mi cabeza"). Me echo shampoo y mientras "actúa", tomo un poco de "gotas de belleza con aroma a chocolate" (esto lo hacemos Araceli Gonzáles y yo), las pongo en mi esponja rosada en forma de pescadito (dudo que Araceli haga esto) y me aseo como me enseñó la Mamita Olga. El shampoo actuó. Me enjuago la cabeza, aplico el reacondicionador y mientras "actúa“ repito el proceso del chocolate, Araceli y el pescadito (nota curiosa: el colocho también tiene una esponja en forma de pescadito –pero la de él es verde- y, cada vez que entro a bañarme despues de él, encuentro a su esponja y a la mía en posiciones poco bíblicas por decir lo menos. Al colocho esto le parece "gracioso". Un día, intenté seguir la broma y para lo único que me dio el cerebro fue para formar el signo Piscis con los dos pescaditos. O sea, a la Rampolla no le quito la chamba pero ni a golpes). El acondicionador actuó. Enjuago, verifico no tener jabón en ningún lado de mi ser, cierro la llave, me seco dentro de la ducha (porque no es de prestancia hacer charquitos de agua en el baño, ¿vio?) y salgo a vestirme.

Mucha gente debe hacer más o menos lo mismo. El tema es que el otro día, conversando con vino y quesito (grandes amigos, ¡eh!) noté que mis interlocutores se sorprendieron un poco cuando conté que yo me duchaba de espaldas a la regadera (¿que por qué le cuento a la gente qué hago en la ducha? no tengo ni idea, supongo que le tengo pavor al silencio, qué se yo). En esa misma conversación, hubo gente que confesó “abrir la boca de rato en rato para tomar agua” –y luego se sorprenden de que el perro beba agua del inodoro- y otra gente que dijo bañarse “de costado, pero nunca de frente o de espaldas”. Por si fuera poco, hoy el colocho aludiendo a esa conversación, me dijo: “Me he dado cuenta que yo me baño siempre mirando para la cortina” (¿?). Y nada, por esto y muchas cosas más, me resisto a aceptar que por no mirar cómo cae el agua de la ducha, soy rara.

Y ustedes, ¿cómo se bañan?

lunes, julio 06, 2009

To do and not to do.

A ver, partamos de algo muy sencillo:
Uno hace caca en su casa y sólo en su casa.

Entiéndase por casa a ese sitio loco, loco que te acoge por las noches, al aposento donde hay un mueble en el que viven tus calzones, a la edificación donde guardas cosas tan dísimiles como básicas en tu vida:

(1) El pasaporte
(2) El cortauñas

(Como verán, podemos llamar casa al lugar en el que pasamos más de un día con su noche completita. Ahora, si eres workoholic y pasas semanas enteras en tu trabajo, bueno, creo que los whereabouts de tu popó no son tu principal problema).

Es que, en verdad, uno no debe hacer popis en el trabajo. Y no se trata de una preferencia antojadiza o de un capricho del dedo meñique de algún quisquilloso. No, no. En este caso no hay libre albedrío como ocurre cuando uno decide si echa azúcar o edulcorante al café, sino que existe una dictadura escatológica donde ESTÁ MAL hacer las necesidades fisiológicas en otro lugar que no sea tu domicilio y ESTÁ BIEN horrorizarte si algún ser que circunda tu entorno realiza estas prácticas salvajes y de absoluta carencia de prestancia. Me cansé de los reyes del namber tú.

No es un descubrimiento que hay miles de motivos para no hacer del número dos en cualquier lado -todos los sabemos- pero dado que me siento abrumada por la cantidad de personas que no aplican la regla del "@ home only", me veo en la necesidad de colocar bullets señalando los cuatro que pienso como los más contundentes:

  1. ES UNA FALTA DE CRITERIO: ¿Cómo vas a hacer tus deposiciones en el trabajo? O sea, ¿qué te pasa? ¿No controlas tus esfínteres? Hay un motivo por el cual uno empieza a trabajar cuando su edad tiene por lo menos DOS dígitos. Repeat after me: No pooping at work.
  2. ES ALGO QUE DEBERÍAS PLANIFICAR: Si a pesar de tener claro que es una falta de clase inmensurable depositar miasmas en los inodoros de tu centro de labores, insistes en llevar a conclusión estos proyectos nefastos... ¿Por qué hacerlo a las 9:30 am? O sea, sincerémonos... esa gestión debiste haberla realizado en tu propio toilette ¿no?
  3. ES UN ACTO CON CONSECUENCIAS QUE ATAÑEN A TERCEROS: Extra, extra, los perfumitos "ambientadores" no atenúan el problema. ¿Te acuerdas cuando estabas en la secundaria y algunos compañeros eran abandonados por su desodorante y se re-aplicaban el producto sin asearse antes? Bueno, el resultado es igual de fétido. Echar rosas sobre el lodo no lo hace menos fangoso.
  4. ES UN TEMA QUE DEBERÍAS PREGÚNTAR: ¿Eres un conejito y estos avatares escatológicos te sorprenden casi apenas terminaste de comer? Saca una cita con el doctor, consúltale a tu mamá o, ¿por qué no?: DEJA DE COMER LAS COSAS QUE TE CAEN MAL, POR LA QUE TE PARIÓ.
Y sí, puedo ser intolerante con ALGUNOS TEMAS.

martes, junio 30, 2009

baby, did you forget to take your meths? (*)

Esto de las metas puede llegar a contrariarme. No se trata de cumplirlas o no, sino de simplemente poseerlas. Y es que uno tiene que anotarse un par de decenas de metas en el cuaderno de la vida para sentir que hay un propósito en nuestra existencia, que no somos unos viles desocupados, unos parias del pensar a futuro, unas personas… (Echemos un respiro) sin metas (¡oh!). ¿Por qué hacemos eso? ¿Por qué tenemos que hacer una lista mental (o escrita) de lo que queremos lograr? Yo no recuerdo bien quién me enseñó a tener metas; creo que todo ese proceso forma parte de lo que nos van diciendo mientras crecemos y, una vez que somos grandes, de lo que nos siguen diciendo o nos empezamos a repetir nosotros mismos. Cuando uno es bebé se le estimula para que ría, diga agú o ponga cara de ratón. Y uno lo hace, o sea, es una pequeña tarea que se cumple pensando inocentemente que después de eso todo termina. Pero no. De ahí uno tiene que agarrar solo la mamadera, luego tiene que probar cítricos o pescado por primera vez, después algún enajenado te propone sentarte y otro vengativo –que pasó por lo mismo y quedó traumatizado- intenta que camines solito o dejes el pañal. Ni que decir cuando uno crece, entra al colegio y pretende tener amigos… it just never ends.

Aunque todo esto es difícil, uno lo termina llevando y de algún modo logrando. Sin embargo, la desgracia llega cuando entramos a trabajar y en nuestro centro de labores nos ponen metas y luego esperan que nos evaluemos sobre ellas. ¡Qué desastre! Las auto-evaluaciones –para que la suscribe- son una tortura china, en verdad prefiero hacerme la brazilian wax en forma de cinnamon roll antes que llenar un formato más de goals and expectations. Pero, pusilánime como soy en este aspecto, igual los lleno, porque… porque no se me ocurre otra alternativa. Además, as far as I know, la brazilian wax existe únicamente en forma de: rectángulo, cuadrado, triángulo, triangulito, corazón y “vaca pastando” (esa en la que el pasto se lo comió la vaca y la vaca se fue al baño -vamos, tú puedes, sino, google it).

A veces quisiera volver a ser niña y mostrar mi pañal seco para que todo esté “logrado” (aunque yo dejé de orinarme como a los 12 años recién jajajajaja). O tener la entereza de mi pequeño sobrino Franco, quien hace poco se estrenó como cinturón blanco en sus primeras clases de karate y fue arengado por el profesor para que se esforzara mucho y así poder lograr la meta de tener un cinturón negro. Franco, que no está interesado en perder demasiado tiempo en nimiedades, decidió pintar su cinto de novel karateca con un marcador indeleble oscuro y, como quien dice, asunto arreglado. En menos de 1 día se hizo cinturón negro. Tal vez me compre una caja de plumones esta semana. Sí, sí, esa podría ser mi nueva meta.



(*) Prestada de Placebo en su canción "Meds", sólo que con un pequeño y pretensioso giro: en lugar de poner "meds" al final de la frase, pusimos "meths" que es el inglés para "metas"... pero no metas de las que hablamos en este post, sino meta-anfetaminas. Ja, ahora que lo pienso, mucha decodificación. Tal vez debería cambiar el título; esa meta va luego de la de los plumones. :)

martes, junio 23, 2009

Tiny Lauris toons (1)

Aunque los motivos son infinitos, lo cierto es que todos guardamos secretos que rara vez compartimos con alguien. Puede ser vergüenza, pudor, temor o quizás dolor. Puede tratarse de algo sórdido –o así lo vemos- algo maléfico que hicimos –o esa idea nos quedó- algo que nuestro entorno no podría creer acerca de nosotros –o tal vez sí, pero nosotros no- en fin, el espectro es enorme y todos tenemos el bolso lleno de perlitas que forman our own personal necklace of shame. El otro día, en una cena con amigos y extraños, se conversaba acerca de un tema común: el amor por los animales. Cuando se trata de este tipo de tópicos, yo suelo caer paradita como gato techero que además tomó clases de equilibrismo pues, por mi dieta, las personas tienden a interpretar que soy vegetariana cuando en realidad como pescado, mariscos, lacteos y huevos (I’m a naughty, naughty girl, you see?). Y, como quien asume y asume poco está loco (yo sé que es "quien pide y pide poco" pero déjame escribir versiones alternativas de los refranes de tu abuelita), los que juran que soy vegetariana afirman además que mi motivación está cimentada por una devoción incontrastable hacia los animalitos. Hmmm... a ver, aquí viene "mi secretito".

A mi me gustan los animales, pero (ya) no tendría uno en casa, por ejemplo. Es un poco como con los niños: los adoro en tanto no sean míos y no tenga que quedármelos. Creo que sería una buena maestra de jardín, una desenvuelta instructora canina, una sagaz conductora de movilidad escolar o una interesante peluquera de canarios (?) pero, por favor, a determinada hora que todos los papás y amos vengan a buscar a sus respectivos. ¿Te vas de viaje y no hay quién pasee a tu labrador? Yo lo hago (y recojo las tortitas que vaya dejando por la vereda). ¿Tienes una cita de amor y no es moralmente correcto pepear a tu hijo para poder salir? Yo te lo cuido.

Pero hasta ahí.

Y eso es. Soy una naturalista trucha, una ecológica sin valores, una save the planet de mis calzones. Soy una rata. Una roedora peliaguda cuyos motivos para no comer casi ninguna carne son absolutamente egoístas y dignos de los escupitajos más terribles por parte de quienes viven con gozo el activismo animal: yo –en adelante, Splinter- no como carne porque siento, pienso y sé que no es saludable para mí. Por favor, queridos blog-leyentes y público en general (?), no me quieran convencer de lo contrario, no me pidan que pare de privarme ni me digan que no entienden cómo puedo sacrificarme "de ese modo". La que suscribe –Minnie Mouse en su versión adaptada para Resident Evil-, no pretende convencer a nadie de que la sigan, ni tiene un flujograma donde se detalle el paso a paso de su proyecto para convertir al mundo en un lugar herbívoro y mejor. No, no. Si los demás quieren comer bifes, pechuguitas y chuletas, pues pídanlos con ají y cebollita que así les sabrán más rico. La carne es deliciosa, súper rica... pero no es, digamos, my cup of tea.

Y bueno, ya que estamos, más secretitos de índole animal:
  • Mi primera mascota fue un pollito que gané en una tómbola escolar. Aunque estaba sano cuando me lo dieron, yo no tengo nada que ver con que a la semana el pobre murió de moquillo.
  • Luego, cuando era chiquita tenía un lorito llamado "Pancho" y cuando pasó a mejor vida, el papito Alfonso lo pasó por el water. A mi corta edad, consideré el hecho como "práctico".
  • Para resarcirme por lo del loro, mi papi me compró unos peces, pero me dio flojera darles de comer y también se fueron por el water.
  • Hubo 2 perros en casa cuyo cuidado fue mi responsabilidad (en sociedad con mi hermano). Aunque ninguno presentó cargos en mi contra, ambos escaparon del hogar samborjino que nos acogía a todos con tanto amor.
  • También tuve 1 tortuga y la convencí de que era un perro. Además, para incrementar su psicosis le puse dos nombres: Antonella y Gertrudix. La tortuga se me perdió por meses... en el jardín de mi propia casa. Luego la Mamita Olga la regaló porque la tortuguita hacía demasiado popó para los estándares que mi mamá consideraba los apropiados para una mascota de prestancia. Esa fue mi última mascota.
  • El otro día, en una cena con amigos y extraños, comí unos ricos ñoquis con salsa de tomate, crema y salchichas. Evil me.
(1) Homenaje a Elmyra Duff, una hermana en esta doctrina loca que consiste en querer a los animalitos hasta asfixiarlos.