En realidad no importa a que hora me acueste, yo siempre me demoro para quedarme dormida. O sea, me gusta estar echada en la cama, y darme un momento de “estar echada y despierta” antes de oficialmente dormir. En estos avatares pre-dormitación, suelo escuchar las cosas que les ocurren a mis vecinos. El vecino de enfrente siempre guarda su carro tarde y, como el portón de su casa se abre manualmente, todas las noches se le escapa el perro mientras mete el auto. ANGUS! ANGUS! grita mi vecino y tanto los vigilantes como los señores que pasan recogiendo la basura saben que tienen que buscar recaudo seguro, pues el buen ANGUS es un samoyedo cruzado con Tiranosaurio Rex y bueno, le gusta prenderse de lo que se le ponga al frente, aunque la verdad es inofensivo.
(Si mi vecino lo sacara a pasear más, Angus no ladraría tanto y tampoco saldría corriendo. Muy mal vecino… muy mal! Te miraré feo la próxima madrugada que nos encontremos entrando sigilosamente a nuestros respectivos hogares :D)
Así como este vecino… tengo otro que se baña bien entrada la noche. A él no lo veo, sólo lo escucho.
(Podría verlo, pero me tendría que parar de la cama y, una vez que me echo, no me levanto por nada que no sea importante. Si yo fuera hombre y mi vecina se estuviera bañando, eso sería muy importante. Pero no es el caso.) A mi me ha pasado que me baño de madrugada, pero esto es cuando llego muy tarde de trabajar y no voy a tener tiempo de acostarme sino que sólo me queda bañarme para volver a salir
(no hagan eso compañeros, el boletaje laboral[1] no es recomendado), pero nunca me ha pasado estar dormida y despertarme a la mitad de la noche para bañarme… y bueno, mi vecino hace eso y a mí me desespera. Yo no sé si es que el silencio de la noche hace todos los sonidos más fuertes pero tanto el agua cayendo como la euforia del muchacho son demasiado sonoras. Se baña con furia el flaco. De pronto será que mi vecino es cachorro
[2] y por eso todo lo hace con ingente entusiasmo? Será que practica artes marciales y ensaya en la ducha sus gritos de karateca? Qué será? A veces lo veo en las mañanas
[3] y nos sonreímos un poco. En realidad yo sonrío más que él, porque yo soy mayor y a mí nunca me dio vergüenza saludarlo, en cambio él si evita mirarme desde que llegó a su adolescencia, la cual sospecho, por sus recurrentes baños entre gallos y medianoche, aún no ha terminado.
Provecho vecino, que la noche te sea propicia. Si algún día me miras al saludarme, dame un besito si quieres. Pero eso sí, ni intentes darme la mano.
[1] Boletaje: Se dice de la acción de boletear por motivos de trabajo. Es decir, no dormir para seguir trabajando. Muy mal Tía Lauris, muy mal.
[2] No estoy segura de su edad, pero cuando yo era chiquita, él era más chiquito. Ya salió del colegio, así que calculo que tendrá 18 más o menos.
[3] Parece que este vecino tiene horas de retorno más propias que la que suscribe, o en todo caso peores, y por eso nunca nos vemos en las madrugadas.